Uribe, sí se necesita

18 de marzo del 2015

Ojalá Uribe actué con sensatez y se incorpore a una nueva visión de la terminación del conflicto.

Algunas preocupaciones de los uribistas en temas de justicia, verdad y reparación, son válidas y le aportan al debate sobre el proceso de La Habana, siempre será mejor que haya posiciones encontradas para llegar a acuerdos más convenientes y acertados.

Sin embargo, el discurso del expresidente se torna un tanto fantasioso, con esas historias del Castro-Chavismo, que Colombia será la próxima Venezuela, que no podremos salir a la puerta porque la guerrilla se tomará el poder y un sinnúmero de predicciones que señalan una desconexión política con la realidad, en las que prima, seguir a un líder herido en su ego personal por la deslealtad de quien él mismo llevó al poder, debe ser complicado tener que dialogar con un tipo como Santos, pero creo que le llegó la hora de abordar la política con la razón.

Vale recordar que, en Colombia, la política no se hace con odios o amores, se hace por conveniencia, y lo más conveniente ahora, es tratar de buscar un espacio, porque el proceso avanza con más falencias y desafueros que aciertos; pero avanza y es preferible aportar desde adentro, sin tener que validar posiciones gobiernistas, como hicieron Andrés Pastrana y Marta Lucia Ramírez, que quedar ubicado en el radicalismo extremo, esperanzado en recuperar el poder en el 2018, apostándole a un fracaso de la negociación, que no se dará porque ambas partes, quieren ganar réditos políticos con la paz.

Uribe sigue fuerte porque cuenta con la mitad del electorado que lo respaldó en las pasadas elecciones y todavía le reconoce su aporte al debilitamiento del grupo guerrillero.

No obstante, ese medio país, que hoy argumenta tener, poco a poco se irá perdiendo, a medida que se aproxime la firma. Debemos ser claros, Santos le apostó a una paz con más impunidad que justicia, pero al fin y al cabo es mejor esa paz; a la que falta inclusión social, neutralizar bandas emergentes, el ELN, grandes reformas, en fin; que seguir en una guerra que desangra el presupuesto del Estado y acaba con muchas vidas inocentes. Cuando Héctor Riveros se pregunta en su columna de la Silla Vacía, si Uribe ¿se necesita para la paz? Yo respondo que sí, quieran o no los contradictores.

Es protagonista por su poder político y porque la guerrilla está sentada en La Habana, entre otros motivos, por el cúmulo de golpes recibidos en los 8 años de seguridad democrática, que llevaron al secretariado a repensar una guerra absurda y a admitir que su lucha era rechazada y que podían ser dados de baja en cualquier bombardeo y, de ñapa, con aliados como Maduro, en crisis.

Ojalá Uribe actué con sensatez y se incorpore, no a una reunión con Santos, eso es pura cosmética, a una nueva visión de la terminación del conflicto con las Farc. Además, si es cierto que hizo tantos esfuerzos en su gobierno por conseguir la paz que lo demuestre, sin perder el espíritu aguerrido que vamos a necesitar a la hora de cerrar los acuerdos con una guerrilla intransigente que en últimas, tendrá que vérselas con la Corte Penal Internacional, la única esperanza de justicia para una gran parte de Colombianos que no confían en las negociaciones.

@JACOBOSOLANOC

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