Vetos a los cantantes de música popular

30 de septiembre del 2016

En una verdadera encrucijada se encuentran algunos de los cantantes de música popular más reconocidos actualmente, porque como están las cosas una parte de su fama se verá eclipsada con el veto que han decidido ponerle en una de las emisoras más escuchadas de la capital de la República si aceptan aparecer en los conciertos […]

En una verdadera encrucijada se encuentran algunos de los cantantes de música popular más reconocidos actualmente, porque como están las cosas una parte de su fama se verá eclipsada con el veto que han decidido ponerle en una de las emisoras más escuchadas de la capital de la República si aceptan aparecer en los conciertos de otra tan o más importante, con sintonía total.

¿Medida desesperada para capturar sintonía?  Así se puede interpretar si se lee entre líneas.  ¿Por qué Jhon Alex Castaño Alzate y otros tendrían que renunciar a ser programados en todas las ondas hertzianas ajustadas a su género musical para darle la exclusiva tan solo a una?  Supuestamente porque quienes los invitan a ser únicos poseen radio y televisión y en los dos quedarían borrados.  Mejor dicho “no son nadie, no existen”.

Desolados se encuentran algunos que ya han recibido el mensaje, porque no tienen muchos canales para promocionar su música y cuando finalmente, después de muchos esfuerzos lo consiguen, se encuentran con semejante obstáculo en su camino que bien podría conducirlos a la consagración o al fracaso total.  ¿La razón? Cada emisora tiene sus oyentes que les permanecen fieles y firmes en las buenas y en las malas.  Escuchan y se enamoran de la música y los dj, programadores de allí.  Bien extraño es que se muevan del dial, con excepción de los “cazapremios”.

A los cantantes le suman todas las audiencias.  Por eso se esfuerzan en conseguir la entrada a las programaciones diarias de las emisoras afines, ahorrando para “cancelar” las respectivas “payolas”, que no les cumplen en su totalidad para luego encontrarse con que deben escoger una de ellas para radiar su música y hacerle el feo a las demás.

Las consecuencias de estos vetos son nefastas para ellos, la mayoría, personas humildes, sencillas, auténticas, que ven caer su ilusión de convertirse en el éxito que merecen con estas exclusividades que hasta bueno sería si fueran retribuidas o en dinero o en especie.  Esta última, traducida por lo menos en cinco emisiones de su tema musical, pero eso no sucede a no ser que sea todo un “hit” el temita.

Así las cosas, están planteadas en contra de ellos.  Son quienes pierden, otras audiencias no los van a oir porque se encuentran en otras emisoras y allí no los programan precisamente por la exclusividad en las otras.

Hora de replantear la molesta y poco útil decisión, porque igual pierden las audiencias de cada una de las estaciones musicales.  Los conciertos no se programan en las mismas fechas, sería tonto hacerlo, los seguidores igual van si les parece a los dos, tres, cuatro o cinco dónde se presenten sus ídolos y les importa un pepino “El veto” que les impongan en alguna de ellas.

Lo sensato es competir sanamente con criterio claro y con buena música, que por parte los populares, abunda actualmente.

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