Después de la victoria

Después de la victoria

5 de Octubre del 2016

“Luego de mi escepticismo de última hora por el temor al fraude viene esta inmensa noticia del triunfo del NO que me deja atónito y feliz”, escribí en Facebook a las 8 de la noche del día domingo 2 de octubre. No era realmente felicidad lo que sentía, sino cierto alivio, como cuando ataca el dolor de muelas y una pastilla lo aplaca por unos minutos. Alcancé a pensar que todos mis temores habían sido fruto de una delirante imaginación que se había despertado en mí. Tanta pensadera me llevó a un grado de alteración tal que hasta una amiga temió que me diera un infarto cuando ganara el SI, cosa de la que ella no tenía duda… como la mayoría de los colombianos, en fin, a lo que apenas me atreví a responderle que el que se infartaría sería el país.

Hasta el final de la tarde del domingo no dejé de tener dudas, ahora llegan los votos de la costa y se consuma el fraude, pensaba, y eso mismo les decía a quienes llamaban contentos a contarme que el NO había tomado la delantera. No podía sacarme de la cabeza los indicios claros de fraude que me llevaban a suponer que esta, como las tres pasadas elecciones, se la robarían. Tal vez fue gracias al Matthew que se dio el milagro porque, no tengo duda, lo que ocurrió fue un milagro y nada mas milagroso y bíblico que un huracán enviado por Jehová para cambiar el curso de las cosas.

Que se llenaran de agua las calles en las ciudades de la costa Caribe sin dejar víctimas fue lo que me llevó a pensar que no se trataba de la ira divina contra un pueblo ingrato la que motivó el fenómeno natural, sino que fue un gesto cariñoso lo que hizo Dios, apenas un empujoncito, lo que condujo a que ocurriera lo inesperado el 2 de octubre. Te doy gracias Dios.

Si, doy gracias a Dios así una colega de Medellín me tache de supersticioso y ‘creyente’, pero que le vamos a hacer, nos hemos mostrado los humanos tan débiles para enfrentar la monstruosa amenaza que tenemos enfrente, el comunismo nada más y nada menos, o para hablar claro el narcocomunismo que si no es por ese acto divino ya estaríamos corriendo a donde fuera con tal de escapar de sus garras. Si no es por el empujoncito esta sería mi última nota publicada porque con Santos, estrenando poderes dictatoriales que le otorgó, por desgracia, un congreso de porquería pero que tenían que ser refrendados por los ciudadanos en un plebiscito, como se pretendía con el victorioso SI, la persecución se desataría inmediatamente contra mi, pensaba en mi interior victima de mi paranoia creciente que veía con cierta preocupación por mi salud mental que no consideraba apropiado compartir lo que me llegaba a la cabeza con nadie.

Porque en momentos así se siente uno muy solo, verdaderamente solo. Desde el momento en que estuve seguro de que ganó el NO, no he sabido que fue lo que se ganó ganando el NO aparte de un poco de tiempo. Dicen que fue una lucha entre David y Goliat pero esta vez Goliat se levantó ¡Que horror! Lo dimos por muerto, la pedrada fue precisa, en todo el medio de la frente le dimos con el NO. Vana ilusión, este detestable gigante tiene la cabeza muy dura. Goliat pero ¿quién es Goliat? Nos preguntamos y nos respondemos: el gigante que creó Santos a punta de mermelada, engaños, mentiras, traiciones y cuanta cosa que salía de su perversa mente. ¿Qué es lo primero que hace el gigante? Quitarle todo el valor al plebiscito, ¡Nada más que eso!  Se viene con toda diciendo que lo ya acordado, acordado está ¡Bonita cosa! Y no se cambiará una coma de las 297 páginas. ¿Quién lo dice? Pues las FARC a través de su  jefe Timochenko, el terrorista que nos amenaza esgrimiendo la palabra que, según él, es su nueva arma pero para nadie es secreto que él y su gente están armados hasta los dientes y que en esas condiciones la palabra, la de él y la de ellos que es la misma y única palabra, se impone a las buenas o a las malas.

Con gesto adusto, Timochenko nos dice a nosotros, el pueblo soberano, que le importa un soberano pepino que en el plebiscito el soberano pueblo haya dicho NO. Y un soberano pepino le importa también escuchar de los que saben que los acuerdos quedaron valiendo cinco y se pueden echar a la caneca que es el lugar en donde deben estar. Y como ese soberano pueblo no tiene un soberano que lo represente, porque el presidente está del lado de los enemigos de un pueblo que ya no es soberano y entregó el país luego de una despreciable negociación colaboracionista en Cuba, pero que ahora le hemos dicho NO, no señor, usted no tiene ese derecho. Porque Santos es Santos y, se le cree más a un euro de plástico que a Santos, como lo dijo un periodista español. Y aunque se quedó sin su NO…bel de paz, cosa que nos da cierto alivio, no tendremos que pasar la vergüenza de ver a Santos junto a Timochenko, ambos en guayabera blanca, diciendo un discurso a dúo. Sin sus poderes dictatoriales, los que no nos dio la gana de otorgarle porque nos gusta la democracia, sigue teniendo la sartén por el mango como todo un dictador. Esa sartén deberíamos quitársela ahora que lo tenemos entre las cuerdas. Este sería el momento del ataque.

Lamento que los de la oposición no sabemos atacar, apenas a medio defendernos. Pero tenemos que despertar ¿O es que acaso no somos conscientes de que cuando Goliat recobre fuerzas nos va a aniquilar? ¿Qué hacer? Cuando alguien me felicita no puedo decir otra cosa que gracias pero que las cosas no están para festejos ni para congratulaciones porque esa victoria se está mostrando pírrica y nuestros lideres se están caprilizando, tremendo peligro el que sufrimos desde años atrás, el de seguir los pasos, hasta en eso, de Venezuela. Un ciego guiado por otro ciego. ¿Qué podría festejar? El que renuncie uno u otro y no Santos como lo prometió ante las cámaras de la BBC. Hace seis meses se lo estamos exigiendo: Santos renuncie ¡YA! y no se inmuta, en eso y en otras cosas se parece a su colega Maduro. Si tuvieran vergüenza habrían renunciado, pero no la tienen, eso lo sabemos de sobra. Pero tampoco hay quien le diga todos los días, a todas las horas, en cada minuto: ¡Renuncie, renuncie! Hace seis meses la oposición anunció hacer resistencia y cuando se dio la oportunidad de convertir el NO en un movimiento de verdadera resistencia, sus lideres terminaron conformándose con una insulsa campaña electorera dizque con miras al 2018 ¿2018? ¡Qué pobreza de visión las de nuestros caprilizados lideres!

Una oportunidad como esa no la veremos otra vez, la dejamos perder, la de hacer resistencia activa convirtiendo el NO en un grito desesperado de un país que no aguanta más indignidades, el de un pueblo que no quiere seguir siendo la víctima de un grupo criminal que se ha fortalecido de una manera inaudita en los últimos seis años, convirtiéndose en una multinacional del crimen cuyos tentáculos están por todas partes del mundo, en los de África, a donde envían toneladas de cocaína para que de ahí salgan a Europa, en los muy ricos en donde guardan sus fabulosos capitales, en los que se consume la maldita droga, en los que permiten que se laven los sucios dólares de la droga y en los que el comunismo asociado al crimen transnacional organizado opera. Los terroristas de los años setenta y ochenta son unos boy scouts al lado de este nuevo terrorismo global, y los capos de la droga como Pablo Escobar son unos niños jugando a la guerra comparados con estas multinacionales del crimen que pretenden tomarse a Colombia, tomársela del todo. Por esto, y por otras cosas que prefiero no mencionar, no festejo esta pírrica victoria.

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