Volver al Centro*

Volver al Centro*

8 de noviembre del 2018

Los centros de las ciudades han comenzado a revitalizarse después de años de abandono. Después de ser los lugares fundacionales, debido a la expansión y al crecimiento acelerado de las áreas urbanas, comenzaron a deteriorarse; viviendas y calles, fueron tomados por el crimen y en muchas ocasiones, se convirtieron en lugares de exclusión y segregación. Ese fue el caso de La Candelaria y el centro de Bogotá.

A pesar de ser la sede de los poderes públicos nacionales y de la misma Alcaldía y de tener en su seno las edificaciones que guardan la historia nacional, el centro de Bogotá sufrió un grave deterioro debido a varios factores: Detrimento de las condiciones sociales y aparición de habitantes de calle, surgimiento de ollas y centros de delincuencia como el antiguo cartucho y el Bronx y la disminución de la actividad económica, comercial y residencial por su desplazamiento a lugares más atractivos y tranquilos.

Ir a los sectores de la Candelaria o Santafé era sinónimo de una aventura no agradable y riesgosa. De hecho se escuchaban expresiones de ciudadanos como “ir al centro, ni por el carajo”.

Poco a poco se le fue dando la espalda al centro y se le dejó a su propia dinámica, en muchos casos, sin interés del estado, ni de los empresarios privados y mucho menos de los ciudadanos.

En años recientes, el Centro de Bogotá ha venido revitalizándose y tomando forma como un lugar para vivir, estudiar, trabajar y visitar. Todo comenzó con la construcción del eje ambiental y la apertura del canal de San Francisco sobre la calle 13. Desaparecieron los carros y buses viejos y apareció una alameda para caminar al lado de un circuito de transporte público con Transmilenio.

Las universidades, que históricamente se ubicaron allí, no solo tomaron la decisión de permanecer sino de invertir y mejorar sus infraestructuras y sus entornos, dando un impulso transformador al centro. Son varios los ejemplos: el plan parcial fenicia que permite a la Universidad de los Andes liderar un proceso de transformación urbana alrededor de la educación con vivienda universitaria y social. El nuevo edificio de la Universidad Externado y la recuperación que hizo la Universidad del Rosario de la plazoleta que lleva su mismo nombre; ahora es un espacio limpio, embellecido y de encuentro para estudiantes y ciudadanía en general. Estos son acciones reales de apropiación de sus entornos y del centro.

De hecho, es impresionante la cantidad de edificios nuevos y en altura que han surgido como residencias universitarias modernas. Allí llegó la inversión y la construcción porque hay confianza en el futuro de la zona. Se recuperó el Hotel Continental, llegaron nuevos hoteles, crecieron los hostales y hay una dinámica nueva de comercio, turismo y gastronomía.

La cultura ha sido un gran impulsor de la recuperación del centro del Distrito Capital. El Centro Cultural Gabriel García Márquez, el surgimiento del Museo Botero, la renovación del Teatro Colón y la construcción de su nueva sede y que decir de festivales de arte como Barcú, que, como lo dicen ellos, nació con la intención de crear y ofrecer espacios para que artistas y asistentes se acercaran a expresiones culturales como el cine, la música, el teatro, la moda y la literatura. Todo esto le dio vida a este sector de la ciudad.

Otras actividades que han fortalecido el centro son el Gran San y los ya famosos madrugones, eventos comerciales de los miércoles y jueves, en donde miles de comerciantes vienen de todos los rincones del país a comprar ropa, zapatos y todo tipo de textiles para llevar a sus municipios. A estos eventos los compradores no solo vienen de Colombia, llegan también del Ecuador Chile y Perú. Este sector conocido como San Victorino, se está formando un espacio de moda, diseño y comercio único en Colombia y América Latina.

Un centro en franca recuperación requiere el máximo compromiso del Estado. La apuesta de la administración distrital con el apoyo del gobierno nacional, para crear en el Bronx, el primer Distrito Creativo de Colombia, será un hito que le cambiará la cara definitivamente al centro de la capital de la república. Allí en el bello edificio del batallón de reclutamiento funcionará un centro de economía naranja, donde se congregarán emprendedores, inversionistas, universidades y el SENA para impulsar empresas de diseño de modas, gastronomía y desarrollo de software. Allí de las cenizas, donde todo era destrucción y maldad, surgirá el conocimiento y la innovación.

Hay que reconocer que la peatonalización de la carrera séptima también ha contribuido a la recuperación del centro, en especial, porque ahora los ciudadanos se la tomaron y se apropiaron de ella. Es emocionante ver hordas de gente caminando la calle real. Entre semana lo aprovechan todos los que trabajan por allí y el fin de semana lo invaden turistas internos y externos que la recorren y la disfrutan . Hay que garantizar que se haga la peatonalización completa de la calle 19 hasta la calle 26. Será otro gran polo de atracción al centro.

Aún falta mayor atención a la seguridad y a la limpieza, a pesar de la mejora aún siguen siendo aspectos que la ciudadanía reclama, lo mismo que el control y organización de los vendedores ambulantes.

Todos deberíamos volver al centro: los capitalinos para recordar de dónde venimos y disfrutar la antigua ciudad. De hecho deberíamos dejar de pasear los fines de semana solo por centros comerciales y de vez en cuando caminar por la Candelaria y por la carrera séptima; podríamos tomar unos de los tours de graffitis o los recorridos en bici o en trolly que ya hay en el centro. Deberíamos promover que todo colombiano, una vez en su vida por lo menos, venga a visitar el centro de su capital. Ese si sería un propósito que le cambiaría la vida a los colombianos y al Distrito Capital. Todos a volver al centro.

*Por Diego Molano

Concejal de Bogotá

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