Mi voto en el plebiscito

28 de septiembre del 2016

Luego al escuchar a Jesús Santrich pensé en votar NO.

opinion

Después de 4 largos años, hoy se firman los acuerdos de La Habana, a lo largo del proceso fui un crítico implacable por el desarrollo y las exageradas concesiones que el gobierno les estaba dando a estos terroristas.

Pero llegó el momento de definir el futuro de este largo conflicto y está en nuestras manos analizar los pro y los contra, para decidir responsablemente, pensando en el futuro del país. Es cierto que no será la paz que Santos anunció en las Naciones Unidas; pero sí es la terminación con el actor más importante que genera más del 90% de la guerra en Colombia y eso, sustancialmente, ya se ve en el terreno. Sobre los aspectos negativos del proceso, pienso que las Farc salieron airosas en la negociación, pese a la cantidad de crímenes de lesa humanidad que cometieron, justificados en una ideología, pero en una negociación se gana y se pierde.

Para decidir, me aparté del pulso político y la pelea personal entre Uribe y Santos, quienes buscan mantener el poder con la etiqueta de la paz; de las ganas de ver al secretariado tras las rejas y cobrarle su cinismo ante las víctimas; también de los mitos en torno al proceso, sobre el castro chavismo que se tomará el país, entre otras porque son naciones diferentes con modelos económicos diferentes, mientras Venezuela siempre dependió de la renta petrolera, en Colombia la actitud de la gente frente al trabajo y la producción es otra, ese cuento de que en algunos años llegaremos a ese estado es una fábula. Por un momento pensé en abstenerme, pero no participar es peor.

Luego al escuchar a Jesús Santrich pensé en votar NO, pero me pregunté ¿a dónde me conduce el NO? A un limbo que nadie resolverá, porque esta es una negociación política y Santos no va a reabrir algo que le costó tanto sudor y lágrimas sacar adelante, para que Uribe venga y ponga condiciones. Es el mejor acuerdo posible, era eso o seguir en guerra, pudo ser mejor, pero somos expertos en malos procesos; con los paramilitares, no se le preguntó a nadie y tampoco se pensó en las victimas; con el M19, igual. Me centré, en lo beneficioso del acuerdo, que para mí son 3 puntos clave: la política de desarrollo integral que acercará al campesino a la tierra, el origen de toda esta disputa que ha costado tanta sangre. La apertura democrática que habrá en un país tomado por las elites políticas corruptas, que solo buscan enriquecerse y mantener el poder, algunos le tiemblan a las Farc porque quieren el poder, claro que quieren el poder, pero será muy difícil con líderes carentes lucidez mental para conquistar votos, como Romaña, es mejor derrotarlos en democracia que armados y es ahí, que aparece el punto que más incidió en mi decisión, el fin del conflicto y el desarme, disminuirá las víctimas y eso no tiene precio. Llegó la hora de experimentar algo distinto a matarnos por nada y apostarle al posconflicto con inversión y oportunidades, por eso, el próximo domingo voto Sí.

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