¿Y la economía qué? Hablemos de pronósticos realistas

2 de febrero del 2019

Opinión de David Barguil

¿Y la economía qué? Hablemos de pronósticos realistas

En esta semana que la rutina laboral y estudiantil vuelve a su normalidad, los analistas empiezan a hacer sus pronósticos con base a las proyecciones del Fondo Monetario Internacional y el Banco de la República sobre el comportamiento de la economía nacional. Algunos se muestran muy optimistas y otros pesimistas, pero, ante todo, debemos ser realistas y considerar que en los últimos años ha habido una sobreestimación de estas proyecciones con respecto al crecimiento real de la economía colombiana. Además, factores como la caída de los precios del petróleo, la volatilidad del dólar o la inflación interna contribuyeron a una desaceleración que parece tomar un nuevo aire en este 2019.

Los analistas estiman que el Producto Interno Bruto (PIB), repuntará lentamente hasta estar por encima del 3%, luego de dos años en los que estuvo por debajo del promedio histórico nacional, y que podría llegar hasta el 4 o 5% en el 2022. Según el FMI, la economía colombiana en 2019 se ubicará en el tercer puesto de la región con el mejor ritmo de expansión económica, después de Perú y Chile.

Hay gran expectativa, además, frente a los proyectos de infraestructura 4G en el país como carreteras, puentes o viaductos. Fedesarrollo calcula que la mayoría de los sectores productivos tendrán mayores crecimientos respecto al 2018 y, sin duda, la construcción será uno de los más favorecidos. Igualmente, esa entidad señala que la explotación de minas y canteras tendrá un aumento de la inversión en exploración y producción para este año.

Con la reciente ley de financiamiento se espera un mayor recaudo de impuestos, mayor inversión y empleo formal debido a la rebaja de las tarifas de renta a las empresas al 33% en el año 2019, así como también al incentivo tributario creado a favor de los pequeños y medianos agricultores, y al fortalecimiento de las industrias creativas como el entretenimiento, las artes y el diseño, entre otros campos que podrían crecer por medio de la política de economía naranja del Gobierno Duque. A esto se suma el impulso al turismo mediante la promoción de proyectos de ecoturismo y agroturismo, lo que va a representar desarrollo para las diferentes regiones del país.

Todo lo anterior y muchos otros factores contribuirán a dinamizar la economía nacional, que desde el año 2011 ha mantenido una tendencia más bien decreciente. No obstante, desde el 2016 se ha venido recuperando muy lentamente gracias al crecimiento del comercio y a que se les ha metido la ficha a sectores como el manufacturero así como la agricultura, ganadería y pesca.

Si revisamos las estimaciones del crecimiento económico colombiano en los últimos 3 años, nos encontramos que ha habido una sobreestimación con respecto al comportamiento histórico. El FMI en el 2016 hizo una proyección de 2,5% y el BanRep de 2,7%. Sin embargo, el crecimiento real fue de 2%. Para el 2017 las proyecciones fueron de 2,7% y 2% respectivamente, mientras que la tasa real fue de 1,8%. Y para el 2018 las proyecciones fueron de 2,8% y 2,7%, acercándose al crecimiento real que fue de 2,7%.

Si el FMI proyecta un crecimiento del 3,6% y BanRep de 3,5%, seguramente nos acercaremos a esos porcentajes, pero no necesariamente se cumpla la expectativa. Colombia tiene los vientos a su favor en varias materias, pero mientras no logremos alcanzar un crecimiento estable promedio de 3,5% del PIB, los ingresos del Gobierno se mantendrán en niveles inferiores a los estructurales y continuaremos saltando matones. Desde luego, todos los temas son importantes, pero ahora que vamos a debatir sobre el próximo plan de desarrollo, debemos ser conscientes de los grandes esfuerzos que tendremos que realizar.

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