Una rabieta costosa

18 de marzo del 2018

¿Una demanda se viene para el canal?

Una rabieta costosa

En la vida se imaginó el poderoso Yamid Amat que una de sus célebres rabietas se le convirtiera en todo un dolor de cabeza que cada día crece más. Todo comenzó el miércoles de la semana que termina cuando en una de las notas del 1,2,3 para rematar había que persignarse, uno de los símbolos de la religión católica. Cuando el productor leyó el contenido le recomendó al jefe entregársela a Margarita Ortega para evitarse problemas con Cathy Beckerman que profesa el Judaísmo.

Yamid no hizo caso porque consideraba que se debía tener profesionalismo y consideraba que el signo de la cruz no era ofensa para nadie. Ordenó que Cathy lo hiciera. Esta a su vez habló con él y le pidió que no la obligara. Ni modo. El jefe montó en cólera y la amenazo: “O lo hace o se va”. La presentadora respetuosa de su fe se mostró especialmente preocupada por sus padres y su comunidad. Optó por marcharse. Eran las cinco de la tarde cuando se graba el 1,2,3. La primera sorpresa fue cuando llegó la hora de la sección de entretenimiento y Cathy no apareció . Tan solo se dejó ver en las instalaciones de CMI el viernes acompañada por su progenitor, empresario judio vallecaucano, quien se mostró indignado por el trato dado a su hija.

Ninguno de los dos aceptó hablar con Yamid. Lo hicieron con el representante legal de la compañía Carlos Ramírez, conocido cariñosamente como “Chamizo”. El panorama pinta oscuro para Yamid y su noticiero porque podrían ser demandados por intolerancia religiosa en un país donde hay libertad de cultos.

Cathy asegura que no renuncia. Que la despidan con indemnización y demás garantías. Tampoco quiere trabajar más con el gran jefe. Desea que la ubiquen en otro lado. Mientras resuelven el embrollo armado la mandaron a descansar varios días. Al parecer podría ir a noticias. Ella tiene la sartén por el mango y exige. Está respaldada por la comunidad judia.

Una rabieta que le salió mal al turco quien además es de ascendencia palestina. Debió haber sido más flexible cuando la presentadora se lo pidió. Las partes están polarizadas y ninguno ha dado su brazo a torcer. Cada uno opina que es el otro quien se debe disculpar. Están esperando la intervención de Pepe Duver, uno de los accionistas, a ver si hace el milagrito de componer la situación. Porque como van pintan mal para CMI. Demanda a la vista.

Le va a costar carito hacer las paces con Cathy a Yamid.

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