Yo, ¡Votaré en Blanco!

26 de junio del 2012

Con el episodio vergonzoso de la reforma a la Justicia, en el que se vio la verdadera cara de la clase política, quedó demostrado que lo peor que hemos hecho como ciudadanía ha sido alimentar ese monstruo que está devorando nuestra democracia y nuestras posibilidades de crecer como nación. Esa misma clase política que con […]

Con el episodio vergonzoso de la reforma a la Justicia, en el que se vio la verdadera cara de la clase política, quedó demostrado que lo peor que hemos hecho como ciudadanía ha sido alimentar ese monstruo que está devorando nuestra democracia y nuestras posibilidades de crecer como nación.

Esa misma clase política que con un golpe de mano se quiso apoderar de la justicia para arroparse de impunidad, y poder delinquir a su amaño, es la que pretende seguir gobernando en el Valle del Cauca. No importan los nombres de los candidatos, son solo piezas en el juego perverso de monopolizar el poder a cualquier nivel: nacional, departamental o municipal, Ejecutivo, Legislativo o Judicial, para utilizar los recursos del Estado en beneficio propio.

Cuando algunos dirigentes políticos del Valle del Cauca se encerraron en la Cámara de Comercio de Cali a elegir un candidato, tuvieron la oportunidad de escoger alguien con capacidad para gobernarnos, y no lo hicieron, ungieron al candidato que más se ajustaba a sus necesidades politiqueras, no a las necesidades de un departamento arrasado y sin futuro; despreciaron de paso opciones mejores, personas con capacidad y liderazgo para rescatarnos de esta condición de territorio inviable. Su opción no fue el bien común, sino garantizar la repartición de puestos y presupuestos. Ese sector de la clase política, que se hace llamar de Unidad Nacional, es el mismo que intentó enajenar la justicia, encerrado entre cuatro paredes, como lo hizo en el Valle.

Cuando otros partidos independientes tuvieron la oportunidad de seleccionar una persona para representarlos con dignidad y con ideas, prefirieron caer como paracaidistas en esa incierta Unidad Nacional y acoger ese candidato seleccionado en un cónclave sin ninguna legitimidad, ni grandeza. Los que de una u otra manera aspirábamos a representar una opción de independencia nos topamos con que estos partidos habían hipotecado sus intereses a la coalición de gobierno, tal vez a la espera de las migajas burocráticas del Gobierno nacional.

Cuando, por su parte, la izquierda democrática tuvo la opción de constituir un bloque que se resistiera a la aplanadora —le dicen también locomotora— de la Unidad Nacional, prefirió encerrarse en sus estrechos y sectarios espacios para promulgar un candidato que sólo representa a una facción del Polo y dejaron por fuera cualquier posibilidad de crecer como frente de oposición.

Y finalmente cuando el grupo que ha venido manejando este departamento en forma fallida, llevado por el afán de lucro y autosatisfacción, se mantuvo en su lógica y escogió una persona que no tiene nada que perder y todo que ganar al ser respaldado con ese dinero y ese poder, quedó demostrado nuevamente que utilizará a cualquiera con tal de perpetuarse en el dominio del departamento.

Cuando todo eso pasa en mi Valle del Cauca, no nos queda otro camino que la indignación. Ninguno de esos grupos fue capaz de estar a la altura de las necesidades de esta región golpeada, y maltrecha. La ciudadanía puede y debe expresar su descontento, decir con la fuerza de las urnas que no nos gusta lo que han hecho hasta ahora, que les vamos a dar un castigo democrático y legal: ¡El Voto en Blanco! Si con esta acción ganamos, ninguno de ellos gobernará y esos partidos que se equivocaron tendrán que reflexionar o serán remplazados por otros, les habremos notificado que no vamos a dejar que sigan esquilmando las arcas públicas para crecer sus propias arcas.

Esta región nos pertenece a los y las vallecaucanas, no a la clase política, una dirigencia que se adueñó de lo que es nuestro. Votaré en Blanco el 1 de julio en las elecciones atípicas para gobernador e invito a que miles más me acompañen en este empeño. Igualmente voy a trabajar recogiendo firmas para el referendo revocatorio de la reforma a la Justicia. Parece que los políticos solo entienden por la fuerza, por esa fuerza arrasadora que es el pueblo cuando se levanta a defenderse democráticamente en las urnas.

www.margaritalondono.com

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