El asesinato que se conmemora cada 25 de noviembre

Casa Museo Hermanas Mirabal

El asesinato que se conmemora cada 25 de noviembre

25 de noviembre del 2018

El 25 de noviembre se estableció como el Día internacional para eliminar la violencia contra la mujer por un crimen atroz perpetrado contra tres mujeres activistas, fuertes y decididas, que le hicieron frente a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana.

Las hermanas Mirabal fueron cuatro mujeres, muy cercanas en edad, que nacieron en la Provincia Espaillat de ese país. La primera fue Patria Mercedes, en 1924; la segunda Bélgica Adela, apodada ‘Dedé’ y nacida en 1925; la tercera María Argentina Minverva, en 1926, y la cuarta Antonia María Teresa, en 1935.

Lograron cursar estudios en los mejores colegios de su provincia, pero el nacimiento de Antonia, la menor de todas, hizo que los padres retiraran del Colegio Inmaculada Concepción a Dedé para ayudar en el hogar. Patria y Dedé, las dos mayores, solo llegaron hasta el octavo curso.

Minerva insistió en terminar el bachillerato, pasos que siguió su hermana Antonia, y tan pronto culminó sus estudios en 1946 quiso entrar a estudiar Derecho en la capital, tenía una posición clara frente al régimen. Pero para ese tiempo la oposición ya era fuertemente reprimida, así que la madre de las hermanas Mirabal se opuso a que estudiara.

Durante ese tiempo, Minerva hizo amistad con Pericles Franco, un exiliado antitrujillista y miembro del Partido Comunista que regresó al país durante un año, pero que tuvo que volver a huir. Tanto ella como María Teresa lograron cursar estudios universitarios en Santo Domingo, en ese entonces llamada Ciudad Trujillo.

Antes de que eso sucediera, la familia Mirabal asistió a la inauguración del Hotel Montaña de Jarabacoa, al que asistió también el dictador. Trujillo se mostró interesado en Minerva, por lo que decidió invitar a la familia a un baile en celebración del descubrimiento de América que se realizó meses después.

Como cuentan los biógrafos y algunos mitos, esa fiesta, realizada en 1949, marcó la historia de la familia. En ella el dictador bailó varias veces con Minerva y en una de esas ocasiones, ella le solicitó que dejara en paz al joven Pericles. Una solicitud suficiente para que el jefe del régimen tachara a la familia de comunista.

Después de esa fiesta vinieron innumerables arrestos y detenciones arbitrarias. Incluso torturas a su padre y allegados en la famosa prisión de ‘La 40′. Esa situación propició el fallecimiento del padre de las hermanas Mirabal en 1953.

En 1957, Minerva recibió el grado de abogada junto a su hermana María Teresa que se tituló en agrimesura. Pero ambas iniciaron, junto a sus esposos y amigos, una relación con grupos subversivos opositores al régimen, incluso una reunión familiar entre las hermanas Mirabal y sus amigos, en 1959, desató la idea de derrocar a Trujillo.

La idea no fue un comentario suelto, meses después, durante una reunión en la casa de María Teresa, se gestó un movimiento subversivo denominado ’14 de Junio’, en honor a una flotilla de revolucionarios cubanos que pretendía invadir la isla, pero que fue repelida por las fuerzas del régimen de la República Dominicana.

Sin embargo, la idea no saldría a flote porque el espionaje contra las activistas acabó con la organización presa y torturada pocos días después de la conformación del movimiento. Sin embargo, fueron liberadas a la semana gracias a la iglesia católica que elevó una protesta por la detención de tantos jóvenes.

Dos meses después, en mayo de 1960, fueron nuevamente apresadas y condenadas a 30 años por atentar contra la seguridad del Estado. Pero una crisis diplomática con la Organización de Estados Americanos, llevó a las hermanas Mirabal y otros jóvenes fueran puestas en libertad bajo palabra en agosto de ese mismo año.

La seguridad para ellas era nula en la capital, entonces Patria, Minerva y María Teresa decidieron mudarse a Puerto Plata a mediados de noviembre. Contrataron para tal fin un jeep porque las condiciones de la carretera requerían un vehículo fuerte por la pendiente de un lugar conocido como La Cumbre, pero justo antes de emprender el viaje, conocieron los rumores de que el régimen planeaba atentar contra ellas de la forma ya conocida, simulando un accidente de auto.

Las hermanas Mirabal no hicieron caso de la sentencia y emprendieron el recorrido en el jeep conducido por Rufino de la Cruz. Pero el rumor se convirtió en certeza. Antes de llegar a La Cumbre, un automóvil les cerró el paso y secuestró a los ocupantes, eran miembros del servicio de inteligencia militar: Ciriaco de la Rosa, Ramón Emilio Rojas Lora, Alfonso Cruz Valerio y Emilio Estrada Malleta.

Se repartieron a Minerva, María Teresa y Patria entre ellos, las azotaron a garrote y las asfixiaron hasta asesinarlas, para luego subirlas en el jeep, tirar el carro por un barranco y fingir que fue un accidente de auto.

El hecho conmocionó a la República e inspiró a los movimientos antitrujillistas, incluso desenmascaró la crudeza del dictador. Pocos meses después, el 30 de mayo de 1961, Rafael Leónidas Trujillo cayó abaleado al interior de su automóvil cuando iba de visita a casa de una de sus amantes.

Actualmente las hermanas cuentan con un monumento en su honor en la ciudad de Santo Domingo y un museo en la que era la casa de su madre en la ciudad de Conuco. Además, cada 25 de noviembre se conmemora su fallecimiento para decir nuevamente ‘NO’ a la violencia contra la mujer en el mundo, conmemoración establecida desde 1981 por el  Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe, desarrollado en Bogotá, Colombia.