Aaron Copland

2 de diciembre del 2010

Aaron Copland fue un genio para la música desde niño. A los nueve años compuso sus primeras canciones en el piano y a los once inició sus estudios formales. Se inscribió en el Conservatorio Americano de Fontainebleau a los 21 años, tomó clases de armonía y composición con Nadia Boulanger, una profesora francesa muy reconocida. Un […]

Aaron Copland

Aaron Copland fue un genio para la música desde niño. A los nueve años compuso sus primeras canciones en el piano y a los once inició sus estudios formales. Se inscribió en el Conservatorio Americano de Fontainebleau a los 21 años, tomó clases de armonía y composición con Nadia Boulanger, una profesora francesa muy reconocida. Un año más tarde publicó su primera obra, Le chat et Souris.

Se ganó la vida como pianista, compuso casi cien piezas musicales. Uno de los encargos más importantes fue una Oda Sinfónica para el aniversario número treinta de la Orquesta Sinfónica de Boston. En 1929 recibió cinco mil dólares de la antigua Radio Corporation of America por su pieza, La sinfonía de la danza. Nueve años después se dio a conocer una de sus obras más importantes y populares, el ballet Billy The kid, que narra la historia de un ladrón y asesino estadounidense.

El profesor de varias generaciones en los Estados Unidos, como la Universidad de Harvard y América del sur, fue ganador del Premio Pulitzer de música y el Premio de la Crítica Musical de Nueva York, en dos ocasiones. Como escritor fue el autor de los libros What to Listen For in Music, Our New Music y Music and Imagination.

Mediante la incorporación a sus composiciones de formas populares de música americana como el jazz y el folk, creó piezas excepcionales e innovadoras. Sus aportes musicales para el cine aparecieron en los años treinta. Compuso la banda sonora de La fuerza bruta, del director estadounidense Lewis Milestone; Sinfonía de la vida, de Sam Wood, y La Heredera, de William Wyler, que ganó el premio Oscar a mejor banda sonora.

En 1984, a sus 84 años, Vivian Perlis publicó el primer volumen de sus memorias, y cinco años después la segunda parte. Copland murió un año después, el 2 de diciembre de 1990, a los noventa años. Sus cenizas se esparcieron en Tanglewood, una finca ubicada en Massachusetts y sede de un festival de música.

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