Alejandro Magno, el conquistador más grande de la historia

Alejandro Magno, el conquistador más grande de la historia

13 de junio del 2017

Alejandro III de Macedonia fue la figura más carismática de la antigua Grecia, hijo del Rey de Macedonia. Llegó a ser el mayor conquistador y aniquilador de todos los tiempos. Nadie contaba con que alguien hubiera querido conquistar todo el mundo y que casi lo lograra.

El macedonio se consideraba un Dios y sus enemigos lo denominaban “el demonio”. Fue el primer europeo que fundó un imperio mundial que iba desde el mediterráneo hasta el extremo del planeta. Cuando llegaba a un lugar lo hacía como un liberador y soñaba con una superpotencia bajo su gobierno.

Alejandro fue el segundo hijo de Olimpia de Epiro y Filipo II de Macedonia. En el siglo IV Grecia estaba cambiando, unos se aferraban al mundo de mitos de los antiguos dioses y otros buscaban explicaciones científicas. Atenas marcaba el ritmo de las nuevas corrientes, había proclamado la democracia.

El heredero recibió la mejor educación, todos los días practicaba con armas y entrenaba en el combate cuerpo a cuerpo. Aristóteles, uno de los grandes sabios de Grecia fue el profesor del príncipe. De el aprendió todo sobre la cultura griega, su objeto de estudio más importante fue “La Iliada” de Homero.

“Filipo me dio la vida, Aristóteles me enseñó a vivir”, una de las frases del emperador. Alejandro aceptaba todos los desafíos y su amigo Hefestión siempre lo acompañaba en ellos. Una de las anécdotas más recordadas de Alejandro es la del caballo Bucéfalo.

Un día, Tesalio llevó ante Filipo (el padre de Alejandro) un caballo. El hombre quería 30 talentos por el animal. Todos querían montar el caballo pero nadie pudo hacerlo. Filipo lo rechazó, sino fuera por Alejandro que estaba presente y dijo “¡Pero, qué bárbaros…! ¿Cómo es que puedan perder este caballo por su timidez e inexperiencia?”.

A lo que su padre le dijo “Como si fueras tú a ser capaz de montar este caballo…”. Alejandro apostó el precio del caballo en caso de no poder montarlo. Todos rieron, se acercó al caballo, empuñó las riendas, puso la cabeza del caballo hacía el sol, ya que había observado que el animal se asustaba con su propia sombra. Luego lo acarició, soltó su manto, dio un brinco y montó en el corcel.

Su padre le dijo: “Hijo mío, busca otros reinos; Macedonia, el que poseo, es muy pequeño para ti y sé que no podrá satisfacerte…”. A los 16 años Alejandro se encargó del gobierno mientras su padre iba a la guerra. Luego ganó su primer batalla.

Un nuevo matrimonio de su padre, podía poner en peligro su llegada al trono. Esto hizo que Alejandro se enemistara con Filipo. Alejandro y su madre se exiliaron en Epiro y durante meses padre e hijo no mantuvieron ningún contacto.

En 336 a.C. asesinan a Filipo por Pausianas un capitán de su guardia. Su muerte se le atribuye a Olimpia, la madre de Alejandro o a los persas. El joven tomó las riendas de Macedonia a los 20 años. Las polis griegas sometidas por Filipo se alzaron contra Alejandro pero el demostró su dominio.

Foto: Wikipedia

Foto: Wikipedia

El próximo objetivo era conquistar el Imperio Persa y lo logró. Su primera campaña fue en Troya. En la tumba de Aquiles hizo bendecir sus armas. Luego del Imperio Persa continuó con el Mar Mediterráneo, el encuentro es conocido como la batalla de Los Isos.

El rey Darío huyó en la oscuridad, luego envió propuestas de negociación pero fueron rechazadas. La familia de Darío fue capturada, Alejandro los trató con cortesía y aclaró que no tenía nada personal con el rey, solo que luchaba con el para conquistar Asia.

Luego llegó a Egipto y fue bien recibido, se le concedió la corona de los dos reinos siendo nombrado Faraón en Menfis. En 331 a.C. Magno fundó Alejandría con fines económicos con la apertura de una ruta comercial y cultural, con la creación de una ciudad al estilo griego en Egipto.

Cuando llegó a Persia, combatió a Darío pero el rey apenas salvó su vida debido a la superioridad numérica. Así, Alejandro logró entrar a Babilonia. Todos los pueblos le abrían las puertas mientras que Darío huía y buscaba fuerzas para enfrentar nuevamente a Alejandro.

Luego se dirigió a Ecbatana para perseguir al rey pero lo encontraron asesinado por sus nobles, Alejandro lo cubrió con el manto purpura que Darío había abandonado en la batalla de Isos. Le rindió un funeral y real y prometió perseguir a sus asesinos.

Luego de establecerse en Babilonia se dirigió a asesinar a Bessos, el asesino de Darío y a conquistar Asia Central. El viaje fue exótico, tuvo un encuentro con las Amazonas, un pueblo de mujeres guerreras. Alejandro recalcó la belleza de las mujeres y su fuerza física.

Finalemente, Bessos fue ejecutado y Alejandro avisó a la familia de Darío que su asesino estaba vengado. Llegó a Sogdiana y Bactriana donde entabló una relación con Artabazo II, su hija Roxana llamó la atención de Alejandro y el la tomó como esposa oficial.

Llegó a la India, lo que era el fin del mundo para los griegos. Su única barrera era el rey indio Poros que se enfrentó al ejército de Alejandro. El combate fue sangriento pero al final los invasores ganaron y esa sería la última batalla que ganarían.

Tras ocho años de batalla sus hombres ya querían volver a sus hogares, el ejército macedonio se amotinó y se negó a seguir hacia el Este. Alejandro se convenció de que era mejor regresar. Durante el camino de regreso se encontraron con los Malios. Durante el asalto hirieron gravemente en un pulmón a Alejandro pero sobrevivió.

Enfermó nuevamente cuando organizaba una campaña contra Arabia, se dice que pudo haber sido envenenado. Murió el 13 de junio del 323 a.C. y el imperio que había construido se desmoronó en pocas décadas. El conquistador no tenía sucesores, entonces el imperio se dividió entre los diádocos (sus herederos).

Casandro mandó a asesinar a todos sus familiares. Por lo que se extinguió la dinastía. Su cadáver se enterró en Alejandría y aunque el lugar exacto se ha perdido en el olvido, su imagen como conquistador supera fronteras.