El día que Alejo Durán rechazó la corona del Rey de Reyes

9 de febrero del 2019

Se cumplen 100 años de su natalicio.

Alejo Durán

Alejo Durán, el gran juglar vallenato, rechazó la corona del Rey de Reyes porque le falló una nota. Estando en la tarima de la Plaza Alfonso López, interpretando la puya “Pedazo de acordeón”, detuvo los acordes y dijo: “Pueblo, me he desacalificado yo mismo” y abandonó la presentación al explicar que una nota, que nadie escuchó, había sido mal entonada.

Ese fue el carácter de uno de los referentes acordeoneros más grandes de la historia del vallenato y el primero en ganar en ser coronado rey de ese género autóctono colombiano, declarado por la UNESCO patrimonio inmaterial de la humanidad.

Esa acción del ‘Negro Alejo’, como le decían, se convirtió en una leyenda del certamen en Valledupar. Tanto porque era la primera vez que todos los reyes vallenatos se enfrentaban para ganar la más grande distinción, como porque ese día, firmes, con el instrumento al hombro, los intérpretes del acordeón rechazaron los rumores de imparcialidad en la elección del ganador.

Se dice, basado en el mítico talento de Alejo Durán, que no erró en las notas, sino que su decisión de auto descalificarse, respondió a los rumores de una preferencia del jurado hacia Colacho Mendoza. Sin duda Colacho tenía la grandeza para enfrentarse a los demás reyes sin mediación, pero al parecer la élite del género lo apreciaba tanto y lo conocía de tanto tiempo que acordó entregarle el título desde antes.

Por eso varios intérpretes se negaron a subir a la tarima en un concurso arreglado. Ese malestar se expandió y después de que Alejo Durán los dejara iniciados en uno de los himnos vallenatos, el público empezó a lanzar piedras y demás objetos convirtiendo la plaza en un campo de batalla.

Pero no faltaba una corona para que Alejo Durán dejara impregnada la historia del vallenato con su ritmo y potencia. “Lo importante es el estilo, no la rapidez con que se recorra el teclado”, decía este acordeonero que aprendió de la mano de “los patriarcas del instrumento Pedro Nolasco Martínez, José Antonio Serna y Víctor Julio Silva cuando el acordeón tenía pocos botones”, reconstruyen Daniel Samper Pizano y Pilar Tafur en el libro 100 años de Vallenato.

A ellos llegó ese joven nacido en El Paso en el departamento del Cesar, lleno de las canciones que cantaban los vaqueros para arrear el ganado y a los que él era el encargado de llevarles el almuerzo. Así empezó su formación musical, parte de la que también llevaba en la sangre porque su familia tenía una amplia tradición en el género.

Se demarcó por una nota especial, honda, baja y marcada. Además era un juglar completo, componía, tocaba y cantaba las canciones con una naturalidad que sin mayores movimientos animaba a las personas a salir a bailar. Por eso no solo se consagró rey vallenato, inspiró cientos de acordeoneros contemporaneos y posteriores, sino que obtuvo la medalla de oro en la Olimpiadas Culturales de México 1968 y el Congo de Oro del Festival de Barranquilla.

Nunca se dejó seducir por la fama y rechazaba cualquier invitación al alcohol que le hicieran, por eso, su talento y su fuerte carácter, Alejo Durán dejó marcado al país y al vallenato con cientos de canciones inolvidables como ‘Fidelina’, ‘Compa’e Chemo’, ‘Pedazo de acordeón’, ‘Alicia adorada’ y otros más que se siguen y seguirán escuchando este 9 de febrero cuando se cumplen 100 años de su natalicio.

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