Alice Liddel, entre el país de las maravillas y las pesadillas

Alice Liddel, entre el país de las maravillas y las pesadillas

4 de mayo del 2018

Alice Liddell era una niña curiosa, inquieta y de carácter fuerte. A los cuatro años conoció al hombre que la llevaría a la fama al convertirla, con sus textos, en la famosa Alicia en el país de la maravillas. Con Lewis Carroll tuvo una misteriosa relación, de la que se conocen apenas algunas correspondencias.

Henry Liddel, padre de Alice, fue muchos años decano del college Christ Church de Oxford, donde Carroll trabajaba como profesor de matemáticas y aspirante a diácono. Algunos de sus amigos lo describen como un hombre tímido y poco expresivo, hasta siniestro.

Pero llamó la atención de la familia Liddell porque desarrollaba el oficio de la fotografía, que para mediados de 1850 era símbolo de alcurnia y prestigio para aquellos que contaban con ese extraño objeto que duplicaba la imagen.

Carroll no solo realizó ese oficio con los Liddell sino con diversas familias. Era reconocido como un gran retratista de Inglaterra. En sus archivos, descubiertos después de muerto, se encontraron varios retratos, principalmente de mujeres menores, aunque eso despertó el revuelo de varios de sus biógrafos y analistas posteriores, el retrato de niños era una práctica común en la sociedad del siglo XIX.

Cuando Alice Liddell empezó a crecer y supo aprender a escribir, Carroll además de retratarla empezó a salir con ella y sus hermanas, siempre con el permiso de los padres. En la correspondencia entre ambos, que no se encuentra completa, aparecen algunas carta y recuerdos de Alice en los que rememora las caminatas ambientadas por narraciones de Carroll.

De hecho, como aparece en el diario de Alice, fue durante una de esas caminatas que ella le pidió inventar un cuento en el que ella fuera la protagonista. Carroll hizo un pequeño capitulo y luego escribió el texto, que se considera, sería el mundialmente famoso Alicia en el país de las maravillas.

Pero algo sucedió entre ellos dos, un hecho incógnito y poco sustentado que rompió la amistad de Lewis Carroll con la familia de Alice Liddell. La única carta que se recuperó fue una en la que el padre de la niña le pide que se aparte de la menor. Todo tipo de conjeturas se han creado en torno a ese rompimiento repentino, algunos dicen que Carroll le pidió matrimonio a Alice y esos motivó el disgusto de los padres, el escritor tenía 31 años mientras ella apenas llegaba a los 12.

Aunque algunos biógrafos lo tachan de pedófilo hay que considerar que no existe evidencia de esos comportamientos, o presunto acoso sexual o un amor no correspondido quedó impune o en la ignorancia a causa del silencio que produjo la desaparición de las misivas conjuntas que compartieron Carroll y Alice durante su relación.

Katie Roiphe, una periodista y activista feminista americana, considera que aunque sí existe evidencia del sentimiento romántico de Lewis Carroll por Alice Liddell, no es posible comprobar su contenido sexual ni que este se hubiese sobrepasado con la menor.

Sin embargo, hay suficientes evidencias de que la imposibilidad de tener contacto con Alice o expresar su amor por ella lo atormentaba. En la introducción de Curiosa Mathematica, Carroll escribió que centrar el pensamiento en la matematica le permitiría evitar “pensamientos profanos que torturan con su presencia odiosa la fantasía que la haría pura”.

El biografo Morton Cohen, analizó el diario del escritor, del que fueron arrancadas las páginas luego del rompimiento con la familia. Cohen encontró que en los días en los que el escritor se mostraba atormentado, pasaba por insomnios y tenía pesadillas, coincidían con los días en los que aparecía la palabra ‘Alice’.

Nunca se sabrá si Alice fue una niña sometida al asedio de un hombre mayor, lo que le restaría cualquier maravilla al mundo de Alicia, y durante su vida nunca mencionó algún exceso del autor. De hecho, fue invitada a una conmemoración de la obra al que asistió gustosa y bautizó a uno de sus hijos Caryl, que aunque dijo no tener relación con Carroll, al menos tiene muy buena rima.