Ambrosio López, fundador de la sociedad de artesanos

Ambrosio López, fundador de la sociedad de artesanos

9 de diciembre del 2018

Ambrosio López era un artesano, típico capitalino, que adquirió con el tiempo unas profundas convicciones políticas que lo llevaron a fundar la Sociedad de Artesanos para oponerse al libre mercado que afectaría su negocio.

Nació un poco antes de que se diera el grito de independencia en su casa. Era hijo de una santandereana que vendía chicha y aguardiente en la capital, y del confeccionista de los vestido del virrey Antonio Amar y Borbón.

Se enlistó en el ejército al mando del general Nariño, realmente lo persuadían de ingresar a las filas, pero él insistió en mantenerse allí porque el nuevo matrimonio de su madre, después de enviudar, no le satisfizo. Finalmente entró como músico con el general Francisco de Paula Santander, con quien creó gran amistad.

Al salir de allí por complicidad con Santander, se dedicó a atender una panadería en el barrio Egipto, un puesto que disfrutó porque desde la vitrina se enteraba de los chismes políticos, hasta del atentado contra Bolívar y otras conspiraciones, como la caída de Rafael Urdaneta, para la que ayudó a crear una guerrilla.

Pero esa insurrección le acaba con el capital y termina prácticamente en la calle, hasta que un amigo le hace un prétamo para montar un taller de sastrería, en los gobierno posteriores fue ascendiendo y trabajó como juez, alcalde y hasta capitán de la Guardia Nacional. Durante los gobiernos de José Ignacio de Márquez (1837-1841), Pedro Alcántara Herrán (1841-1842) y Tomás Cipriano de Mosquera (1845-1849).

Durante el gobierno de Mosquera se aprobó una reforma que disminuía los impuestos de aduana y fomentaba la importación de mercancías, medida que afectaba directamente su trabajo al hacer más económicos los productos extranjeros que llegaban al país.

Ya los artesanos habían hecho oposición a Mosquera en las elecciones de 1944, pero este terminó elegido. Finalmente a dos años de su gobierno promulgó la dichosa ley que confirmó la decisión política de los artesanos y a la que se sumó Ambrosio López al crear el 1847 la Sociedad Democrática de Artesanos.

En principio calmó los ánimos al acordar en su reglamento el sometimiento a las leyes y el respeto a las instituciones. Solo querían asociarse para promover su industria y protegerse grupalmente de los ataques del nuevo mercado. Sin embargo, con el tiempo, esas sociedades democráticas empezaron a tener gran influencia en la política nacional, hasta el caso de apoyar a José Hilario López en la presidencia.

Pero las promesas del nuevo presidente no fueron cumplidas y los artesanos se veían cada vez más decepcionados, sin embargo, Ambrosio López se separó por un tiempo de la política para viajar y al regreso se despachó contra el gobierno tildándolo de comunista y rojo. Así dejó escrito en su texto El desengaño.

“No soy comunista, mucho menos puedo ser rojo, porque rojo quiere decir vándalo, beduino, terrorista y todo ell junto; peor que comunista, porque los individuos de esta secta política solo desean la nivelación de las fortunas para satisfacer sus necesidades físicas, y los otros desean la nivelación de las fortunas y la nivelación de las cabezas para satisfacer sus odios, sus venganzas y todas sus pasiones malévolas”

En un gran texto despachado con José Hilario y el partido Liberal, Ambrosio López fijó su posición política, que no fue bien recibida por el nuevo presidente de la Sociedad de Artesanos y lo retiraron de la entidad. Se casó, tuvo varios hijos, entre ellos Pedro Aquilino, padre de Alfonso López Pumarejo y se mantuvo alejado de la política hasta su muerte a los 88 años de edad, en Bogotá.

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