Primera mujer en lanzarse de las cataratas del Niágara

24 de octubre del 2018

Annie Edson Taylor, una mujer de más de 60 años de edad, se metió dentro de un barril de madera y se lanzó desde la cima de las Cataratas del Niágara, dos tragedias previas a esta atrevida hazaña fueron las que la llevaron a arriesgarse para ganar dinero para su vejez. Sin embargo su final […]

Annie Edson Taylor

Annie Edson Taylor, una mujer de más de 60 años de edad, se metió dentro de un barril de madera y se lanzó desde la cima de las Cataratas del Niágara, dos tragedias previas a esta atrevida hazaña fueron las que la llevaron a arriesgarse para ganar dinero para su vejez. Sin embargo su final no fue muy feliz.

Annie Edson Taylor nació el 24 de octubre de 1838 en Auburn, en Estados Unidos junto a otros 8 hermanos. Su padre falleció cuando aún era pequeña, pero dejó capital suficiente para que ella y sus hermanos tuvieran una vida holgada, lo que le permitió formarse como profesora.

Inició como maestra de escuela y allí conoció a su esposo, con quien tuvo un hijo, pero la desgracia llegó a su vida. Su pareja murió durante la Guerra Civil americana y su hijo falleció cuando aún era un pequeño niño.

La soledad de su vida tras la muerte de su familia la hizo dudar sobre su futuro, por eso empezó a buscar la forma de asegurarse económicamente una vejez cómoda. La idea le llegó cuando tenía 63 años, en medio de ese panorama de actos fantásticos y extravagantes que entretenían a los americanos en la ausencia de la televisión, uno de los retos que mejor pagaban era el casi suicida salto desde las cataratas del Niágara.

A Annie los años no le habían restado valentía y decidió hacerlo. Buscó un patrocinador que le proveyera la seguridad necesaria para salir con vida del salto, que consistía en un inmenso barril de madera gruesa forrado por un colchón para evitar los golpes.

El barril estaba equipado con un arnés que mantendría fija a la mujer en su interior, un yunque de 200 libras en la parte inferior y oxígeno puro inyectado para que ella pudiera respirar mientras se realizaba la hazaña.

Annie Edson Taylor escogió el 24 de octubre de 1898 para realizar el salto, el día de su cumpleaños. El anuncio provocó gran interés y varios curiosos y periodistas asistieron al lugar para esperar el augurado desastroso desenlace. 20 minutos tardó todo el preparativo, después de algunos segundos, lograron ver a la anciana salir del barril con una herida en su cabeza que se resolvió fácilmente.

Hay varias versiones sobre sus últimos años, sin duda adquirió gran fama y acumuló una considerable fortuna producto de su osadía, conceder entrevistas, fotografías posando con admiradores y el premio que recibió por su salto. Pero algunos dicen que con el tiempo el patrocinador huyó con el dinero de la mujer y ella pasó necesidades al final de su vida, mientras otros aseguran que eso le permitió vivir tranquilamente hasta que olvidaron su existencia en 1921.

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