Aleksandra Kolontái y su lucha por la equidad de género

Aleksandra Kolontái y su lucha por la equidad de género

31 de marzo del 2018

Aleksandra Kolontái nació antes de tiempo o tal vez en el momento justo para ser una de las pioneras en los debates de la liberación sexual y femenina en el mundo. Se convirtió, por todo su trabajo y decisión, en la primera mujer en ser funcionaria de un Gobierno.

Nació el 31 de marzo de 1872 en San Petersburgo, cuando se tejían los primeros movimientos revolucionarios que acabarían con la Rusia Imperial y construirían, más tarde, la Unión Soviética. Ese tiempo de transformación y cuestionamiento a lo establecido fue lo que ayudó a formar el carácter de Aleksandra Kolontái.

Por el tiempo en que nació tuvo que tener una educación privada y limitada en su casa, de hecho su padre le ayudó en sus primeros años de estudio. Cuando terminó, quiso ir a la Universidad, pero su madre, apegada a la tradición, se opuso que Kolontái continuara su formación profesional.

Esa oposición la llevó a casarse con un hombre, que según algunos biógrafos era su primo, Vladimir Ludvigovich Kollontai, de quien adoptó el apellido. Con él tuvo un hijo, pero la vida de la familia tradicional ni la oposición de su esposo a que estudiara se acomodaba a sus intereses  y deseos. Así que abandonó a su familia para estudiar  economía política en Zúrich, Suiza.

Al terminar su estudios, Aleksandra Kolontái regresó a la Unión Soviética para unirse de lleno al partido Obrero Social Demócrata. Empezó una amistad con el líder socialista Lenin, con quien al término de la Primera Guerra Mundial, contribuyó para la revolución de 1917 que llevó al poder al partido socialista.

Por su trabajo dentro del partido y la promoción que permitió el triunfo de la revolución, Lenin le otorgó a Aleksandra Kolontái la dirección de la Comisariado del Pueblo para el Bienestar Social. Cargo desde el que promulgó varias leyes encaminadas a la equidad entre hombres y mujeres y la liberación sexual femenina.

Promulgó la legalización del aborto, permitió que tanto hombres como mujeres pudieran solicitar el divorcio en equidad de condiciones y derogó la ley que le otorgaba la patria potestad de la mujer al esposo, así que este ya no podía imponerle ni su nacionalidad, domicilio o apellido.

Aleksandra Kolontái creía profundamente en los preceptos socialistas, pero consideraba que una revolución real debía revolucionar al hombre y la mujer. Para lograr la libertad era necesario cambiar las costumbres y la vida cotidiana, era necesario liberar a la mujer tanto económicamente, como sentimental y psicológicamente.

Pero el contexto de 1922 no soportaba tales debates, que se desarrollaron en el resto del mundo hasta mediados de los años 60, por eso fue separada de su cargo. La guerra civil desencadenada en la Unión Soviética tras la revolución llevó a un profundo arraigo de los soviéticos a la familia, la necesidad de un círculo que abasteciera comida y una organización de hombre soldado y mujer jefe de hogar necesaria dentro de un contexto de guerra durante la mitad del siglo XX.

Por eso las políticas de liberación sexual y femenina llevaron a que el propio Lenin destituyera a Aleksandra Kolontái de la dirección de Bienestar Social y la envió de embajadora. Convirtiéndose en la primera mujer en ocupar un cargo diplomático en la historia del mundo.

Esa designación la relegó al olvido hasta el 9 de marzo de 1952 cuando murió de 79 años de edad. Plasmó sus pensamientos en algunas obras como: Sociedad y maternidad (1916), La nueva moral y la clase obrera (1918),  Autobiografía de una comunista sexualmente emancipada (1926) y La mujer ante el desarrollo social (1909).