Bob Ross, el pintor de los ‘trazos felices’

Bob Ross, el pintor de los ‘trazos felices’

4 de julio del 2017

Seguramente en algún momento ‘los arbolitos felices’ y las ‘montañitas bonitas’ de Bob Ross hicieron parte de su vida. Es fácil recordarlo por su look con un afro de los años 80. Por lo general se inspiraba en Alaska, paisaje que le recordaba su carrera como piloto por 20 años del Ejército estadounidense.

Bob enseñaba a los telespectadores a pintar en óleo diferentes escenas con paisajes naturales, hacía pensar que un paisaje nevado era una tarea sencilla de tan solo treinta minutos. Comenzaba contando los colores que iba a necesitar y mientras pintaba aparecían ardillas que el mismo recogía.

Su éxito no llegó de inmediato, tuvo momentos difíciles y para ahorrar dinero decidió dejar de cortarse el pelo y se hizo un rizado permanente. Así nació su afro que con el tiempo se convirtió en el logo de la compañía Bob Ross Inc .

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Por reglas de mercadeo no debía cambiarse su afro ya que podía afectar la familiaridad que el público tenía con el. Con el tiempo el presentador terminó detestando su icónico peinado.

Sus fanáticos constantemente enviaban cartas al programa, incluso le enviaban los cuadros que pintaban inspirados por él. El programa fue uno de los más exitosos de la historia de la televisión con temática de artes plásticas.

Todo comenzó cuando Bill Alexander, su mentor en la pintura se preparaba para retirarse y le propuso a Ross ocupar su puesto dando clases. Bob aceptó y viajó por el país, enseñó la técnica de “Alla prima” que consiste en aplicar las pinceladas directamente en el lienzo sin boceto previo.

En una entrevista con Kowalski su socia y descubridora confesó que aunque el objetivo del show era mostrar que las pinturas podían hacerse en media hora, en realidad había tres cuadros empleados a lo largo del programa.

El primero se ponía fuera de cámara y se usaba como referencia, el segundo es el que los espectadores veían y el último que era mucho más detallado era utilizado en los libros que también vendía la compañía de Bob Ross.

Ross no cobraba por salir en el programa, sus ingresos provenían de la compañía Bob Ross Inc. que se dedicó a vender material artístico; pintura, pinceles, lienzos, videos y cursos en todo el país. Mientras trabajaba como carpintero con su padre, perdió parte del dedo índice izquierdo, el siempre lo ocultó detrás de la paleta de colores.

Bob tuvo dos hijos, Bob y Steven con Lynda Brown, su primera esposa, la pareja se divorció en 1981. Se casó nuevamente, con Jane Ross, que murió dos años antes de que él. Con su última esposa también tuvo un hijo, Morgan, que también fue un pintor de éxito.

El programa se emitió desde 1983 hasta 1995. Además, durante las grabaciones hacía ruidos extraños con el argumento de que si se pintaba sin hacerlos, el trazo no saldría bien. Siempre terminaba sus episodios con “felices trazos”, y siempre hablaba de “accidentes felices” en lugar de errores.

El pintor mencionó esto acerca de todas sus obras: “una de las preguntas que he escuchado una y otra vez es ¿qué paso con todas las pinturas que hice en televisión? La mayoría las doné a las estaciones PBS a lo largo del país, quienes las subastaron y fueron felices con el dinero que ganaron. Si quieres una acércate a estas fundaciones.

Bob fue diagnosticado con linfoma en 1990 y la enfermedad lo obligó a retirarse del programa. El último episodio fue emitido el 17 de mayo de 1994. Cuando Ross murió tenía 55 años y dejó su compañía en manos de Annette Kowalski que recientemente hizo un trato con Netflix para transmitir el programa.