Bohumil Hrabal

3 de febrero del 2011

Dos son los escritores checos del siglo XX que han alcanzado la fama universal, siguiendo el legado de sus compatriotas Rilke y Kafka: Milán Kundera y Bohumil Hrabal. Uno de los dos escribió menos en checo que en francés unas novelas menos checas que francesas, y bien puede ser considerado un autor francés, y ya […]

Bohumil Hrabal

Dos son los escritores checos del siglo XX que han alcanzado la fama universal, siguiendo el legado de sus compatriotas Rilke y Kafka: Milán Kundera y Bohumil Hrabal. Uno de los dos escribió menos en checo que en francés unas novelas menos checas que francesas, y bien puede ser considerado un autor francés, y ya que estamos, un autor francés menor. El otro se llama Bohumil Hrabal, y es uno de los mejores novelistas del siglo XX.

Hrabal nació en la ciudad de Brno, hijo de una madre soltera, que hizo varios y constantes intentos de inscribir a su hijo en una escuela de la que se pudiera graduar, pero Hrabal se mantuvo siempre impermeable a la bobería general de los maestros de bachillerato y de universidad, y finalmente, tras haber pasado por casi todos los institutos técnicos de Checoslovaquia terminó graduándose de mala gana de abogado, oficio que no ejerció ni un minuto de su vida. En cambio, Hrabal se dedicó a trabajar, pasando por todos los oficios imaginables, esta vez no por vagancia sino por curiosidad. Fue vendedor de seguros puerta a puerta, obrero, acomodador de teatro, y empacador de papel en una planta de reciclaje.

Así pasó la época de la ocupación Nazi de Praga, al inicio de la cual, según se cuenta en una de sus novelas, su abuelo, que era psíquico y mago, salió a detener los tanques con el solo poder de su cerebro, el cual por supuesto acabó espichado bajo las orugas. Acabada la Guerra, Hrabal empezó a publicar tímidamente su primera poesía, en una revista literaria que los socialistas sacaron pronto de circulación. De ahí en adelante el gobierno socialista se dedicó a prohibir cada uno de sus libros, y Hrabal se resignó a ser un escritor underground, publicando en mínimas ediciones que muchas veces no alcanzaban siquiera a circular antes de ser pescadas por los socialistas.

Entonces sus libros empezaron a salir traducidos en otros países de Europa, y su fama empezó a crecer a la par con el desprecio de su gobierno. Sus novelas más famosas son Trenes rigurosamente vigilados, basada en su experiencia como funcionario del ferrocarril, y Yo también serví al rey de Inglaterra, que es una historia de la República Checa contada a través de la vida de un mesero. Ambas fueron adaptadas al cine por su amigo Jiří Menzel, y ambas ganaron varios premios, entre ellos el Oscar por mejor película. Sus otras novelas, como Una soledad demasiado ruidosa, La pequeña casa donde el tiempo se detuvo y Lecciones de danza para la tercera edad, menos famosas, son igualmente magistrales, y su única falla es ser demasiado pocas.

En 1997, internado en un hospital de Praga pero sin riesgo de muerte, murió Bohumil Hrabal, en una escena digna de sus novelas, cayendo de la ventana del quinto piso al tratar de alimentar unas palomas en un árbol contiguo. Los medios supusieron que había sido un accidente, pero sus amigos y lectores recordaron enseguida las dos o tres escenas de sus novelas en que un personaje se tira voluntariamente por la ventana de un piso quinto.

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