Buster Keaton el acróbata del cine mudo

1 de febrero del 2019

Nunca usó un doble de riesgo.

Buster Keaton

Buster Keaton quizá es menos famoso que Charles Chaplin, aunque podían llegar a parecerse, por ser los dos las grandes estrellas del cine mudo cómico en los primeros años del siglo XX. El primero acumuló gran reconocimiento en la industria y dejó unas de las películas más recordadas del género. A pesar de su rostro impasible llegó a ocupar uno de los mejores puestos en la historia de ese arte.

Joseph Francis Keaton, como era su verdadero nombre, nació en Piqua, Kansas, el 4 de octubre de 1895. El apodo de ‘Buster’ le llegó cuando era muy pequeño y se cayó por las escaleras de su casa. No recibió un solo rasguño, pero fue el origen de la leyenda. El mago Hoidini, que trabajaba con el padre del futuro actor, dijo en ese momento That’s a real buster!” y desde allí nació su mítico nombre. Buster significa destructor o rompebolas.

Fue en el trabajo de su padre, junto al clásico escapista Harry Houdini, en donde Buster Keaton desarrolló la habilidad para tirarse desde cualquier lugar, hacer acrobacias riesgosas y salir ileso. Empezó a trabajar con ellos y era lanzado como una pelota en el escenario, hasta que las autoridades empezaron a perseguir el circo por la explotación de un menor.

Después de ese tiempo, entró a la Comique Film Corporation, donde empezó a trabajar junto a Fatty Arbuckle, uno de sus mejores amigos y de los más influyentes en su obra. Con él hizo sus primeros trabajos. Keaton apareció en la pantalla por primera vez en la película El Carnicero. Con el tiempo se destacó tanto en su trabajo que la compañía los obligó a separarse porque dos estrellas no podían estar en las mismas películas.

Fue reclutado para servir al ejército americano durante la Primera Guerra Mundial, donde estuvo varios años, hasta que una infección en el oído lo obligó a regresar al país. Debido a esa enfermedad, el artista perdió gran capacidad auditiva.

A partir de ahí llegaron los gloriosos años 20 de la carrera de Buster Keaton. Se reconocen películas como Las tres edades (1923), La ley de la hospitalidad (1923) en la que se le reconoció como el actor ‘cara de piedra’. Luego llegaron producciones como Las siete ocasiones (1925) El héroe del río (1928) y la gloriosa El maquinista de la General (1927) que tiene el puesto 18 de la lista de los 100 mejores del American Film Institute.

Su estilo era revolucionario, improvisaba en medio de los rodajes con ideas irrealizables y cuando se le acaban las ideas llamaba la inspiración con unas cuantas partidas de naipe o ‘solitario’. Hacía lo que quería frente a la cámara, con la única convicción de tener la filmación en su cabeza, por eso es considerado un genio del cine.

Por ser contemporáneo a Charles Chaplin, se creó el mito de una cierta rivalidad entre los dos, pero no era cierto. Según contó la esposa de Keaton, Eleanor Norris, a El País, ellos dos compartían las ideas o escenas que se les ocurrían, pero que no les quedaba bien a su estilo.

Su fama empezó a disminuir cuando firmó contrato con la Metro Goldwyn Mayer en 1929, trabajar con un productor encima recortando costos y un equipo de seguro para el actor le limitaba la capacidad a un hombre que nunca escatimó en sus películas y jamás usó un doble de riesgo. Buster Keaton murió finalmente el 1 de febrero de 1966 víctima de un cáncer.

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