Camilo Daza: el primer piloto colombiano

Camilo Daza: el primer piloto colombiano

25 de julio del 2017

Camilo Daza Álvarez fue el fundador de la Fuerza Aérea Colombiana y el primer colombiano en pilotar un avión

Sus padres fueron Antonio Daza y Eliza Álvarez y nació el sábado 25 de junio de 1898, en Pamplona, y desde niño demostró su fascinación por los cielos.

Cuando tenía 9 años y vivía en la Hacienda “La Caldera”, una vivienda de dos pisos, tuvo la idea de volar desde el altillo de su casa con unas alas que había construido con tela y madera. El golpe lo dejó inconsciente durante una semana y se fracturó ambos brazos, la nariz se le deformó y, desde ese momento conservó una cicatriz.

 A pesar de los golpes, Camilo siguió fascinado con los artefactos mecánicos. Cuando tenía 13 años, construyó sin ayuda un barco de vapor.

Entró a la Escuela Industrial de Terrassa en Barcelona y estudió  artes mecánicas durante cinco años. Mientras tanto, él seguía interesado en la aviación y conoció al piloto español Salvador Elila, quien había construido un aparato en el que sobrevolaba el parque de Montjuich, de quien se hizo amigo.

Sus padres le habían advertido sobre los peligros de la aviación y el descontento que les generaba, ya que se asociaba con la muerte, por lo que le quitaron los auxilios económicos para que desistiera de su sueño.

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En vez de retirarse, Camilo Daza empezó a trabajar como camarero en un hotel, en una panadería y como obrero en una fábrica de botones. Gracias a sus ahorros y dedicación, poco después entró a la escuela Curtiss de Aviación de Miami donde duró dos años, ejerciendo el aprendizaje de la aviación.

U]na vez obtuvo el título de aviador regresó a Colombia y con su propio esfuerzo y el apoyo de sus amigos creó en Cúcuta la “Nortesantandereana de Aviación”. Su compañía estaba constituida por cincuenta socios; parientes y familiares; y con el capital social de la empresa, que era de $5.000 oro, viajó a España a adquirir un avión.

El viaje lo realizó con el copiloto Joaquín Cayón, a quien le pidió su ayuda para elegir el avión y llevarlo a Cúcuta. Después de adquirir el aeroplano, lo desarmaron ellos mismos y lo empacaron en cajas de madera hacia Curazao, en un barco en el que viajó Camilo, con la intención de armar la aeronave en Curazao y volar hasta Cúcuta con escala en Maracaibo, Venezuela.

Después de que armarlo, Daza y Cayón declararon en la isla que ese sería el primer avión comercial en Colombia.

Sin embargo, surgieron algunas dificultades en el camino, ya que el tanque de gasolina era muy pequeño para el trayecto de Curazao a Maracaibo, por lo que tuvieron que desarmar el avión y lo empacaron para enviarlo rumbo a Maracaibo para llegar a Cúcuta.

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El avión llegó a Venezuela y el dictador Juan Vicente Gómez pensó que sería usado por sus enemigos para bombardear la casa presidencial. Así que incautó el avión y detuvo a Camilo, poco después ordenó expulsarlo del país.

Aunque Camilo explicó las razones por las que viajaba el avión, no le creyeron y el vehículo se quedó en Venezuela. Daza llegó a Cúcuta y denunció lo ocurrido ante el Ministerio de Relaciones Exteriores para que se solucionara el problema.

Después de un año, el avión llegó a Colombia. Le hacían falta unas piezas, otras estaban enmohecidas y el caucho de las llantas estaba podrido. Su reconstrucción se hizo rudimentariamente, en un proceso que duró cuatro meses.

Una vez terminaron de armar y reconstruir la aeronave, Camilo le dio el nombre de Santander, pero su primer vuelo resultó fallido. Camilo Daza encontró la falla y lo puso en condiciones para volar.

Su aeroplano Santander fue la primera máquina de su género conocida en Colombia y el primer vuelo se realizó el 2 de septiembre de 1922 en Cúcuta.

Así, Camilo abrió paso a la aviación comercial en el país. Los vuelos eran pilotados por él a una tarifa de de $35 por persona para volar sobre la ciudad y los valles de Cúcuta durante 30 minutos.

Al final de sus días, se le otorgó el grado de brigadier general de aviación, en categoría honorarios. Los distintivos le fueron colocados en una imponente ceremonia militar. Meses después, el 18 de marzo de 1975, Camilo falleció en el Hospital Militar de Bogotá.

“Un hombre que vivió en el aire y del aire, muere exactamente por falta de aire”, Elisa Mújica, escritora santandereana, sobre la muerte de Camilo Daza.