Candelario Obeso, el primer poeta afro de América

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Candelario Obeso, el primer poeta afro de América

12 de enero del 2018

Quizá usted no lo conozca, pero no se preocupe, muchos no lo hacen porque ha sido ignorado por las clases de literatura en los colegios. Pero acá le contamos un poco de la historia de este poeta colombiano, y para que no lo corchen en historia, le dejamos un poema de su autoría.

Obeso nació un 12 de enero en 1849 en la Ciudad Valerosa de Mompox, Bolívar. Su padre tenía algunos estudios de derecho y era profesor, pero a pesar de esto, Obeso no tuvo una infancia de niño rico. Según cuenta Joce Daniels, en un texto sobre su vida.

“Mi noble padre y mi amorosa madre solo su santa bendición me dieron”, escribió Obeso después. Parece que estuvo un poco desprendido de su familia. Para esos años de infancia, Obeso estudió en un colegio católico letras, doctrinas morales, latín y otras materias que lo encaminaron por el mundo de las poesía.

Como viajero incansable y caminante asiduo, a pesar de las dificultades de la época para viajar, Obeso recorría todo el departamento de Bolívar regularmente. A los 17 años llegó solo a Bogotá para estudiar derecho y ciencias políticas en la Universidad Nacional.

Dos años después, Obeso regresó a Mompox. Sus amigos recuerdan que allí empezó su corazón frágil a desligarse por los encantos de las mujeres, algo que también reflejan los versos que escribió. Tan frágil, que anduvo tras varias mujeres, puliendo sus mejores estrofas para conquistar a sus musas.

Todavía me acuerdo…. Era una tarde,
Una tarde de abril;
Tres años han corrido y aún no puedo
Olvidarme de ¡ti!…

Tal me parece ver tu faz preciosa
Tus labios de carmín;
Oigo tu voz sonora y argentada
Te miro sonreír….

(Obeso, Amor a las mujeres, 1874)

Años después, fue nombrado por Rafael Núñez cónsul en Francia, una travesía que le costó arduas experiencias y más amores. Pero, como dice Joce Daniels en su biografía, no contó con grandes recursos de empleado de gobierno por las crisis del Estado para entonces.

Un día, Obeso, al parecer, estaba limpiando su arma personal, en un descuido o por un error al desarmarla, el arma se disparó causándole una gran herida que le cobraría la vida tiempo después.

Este es uno de los poemas de Obeso

Canción del Boga ausente

A los señores Rufino Cuervo I Miguel A. Caro.

Qué triste que está la noche,
La noche qué triste está.
No hay en el cielo una estrella…
Remá, remá.

La negra del alma mía,
Mientras yo brego en la mar,
Bañado en sudor por ella,
¿Qué hará, qué hará?

Tal vez por su zambo amado
Doliente suspirará,
O tal vez ni me recuerda…
¡Llorá, llorá!

Las hembras son como todo
Lo de esta tierra desgraciada;
Con arte se saca al pez
¡Del mar, del mar…!

Con arte se ablanda el hierro,
se doma la mapaná…,
Constantes y firmes las penas;
¡No hay más, no hay más…!

…Qué oscura que está la noche;
La noche qué oscura está;
Así de oscura es la ausencia;
Bogá, bogá…