‘La Divina’ voz de Sarah Vaughan

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‘La Divina’ voz de Sarah Vaughan

3 de abril del 2019

Sarah Vaughan se subió al escenario y tras entonar algunas canciones dijo: “Si alguien no me conoce, soy Ella Fitzgerald”. Aunque era poco probable que para ese momento alguien no la conociera, esa divina voz la equiparó con las mejores cantantes de la época como Billie Holyday o la misma Fitzgerald.

Nació el 27 de marzo de 1924. Desde pequeña siguió los pasos de su madre, quien era miembro del coro de la iglesia Baptista del Monte-Sión, como organista y pianista. Ella hizo posteriormente parte de ese coro, destacando su voz, desde ese momento ya admirable.

Posteriormente, a los 18 años de edad, se fue con una amiga a probar suerte en Nueva York. Allí se inscribió, incitada por su amiga, al concurso anual del Apollo Teathre de Harlem para nuevos cantantes, que terminó ganando en 1943 con su interpretación de la canción Body and soul.

Así fue descubierta por Billy Eckstine, quien le recomendó la cantante al pianista Earl Hines, que había creado en 1944 la Grand Terrace Orchestra, una orquesta de bebop. El pianista la escuchó y decidió incorporarla como cantante y segunda pianista. Así, con apenas 19 años, empezaba la carrera profesional de una de las cantantes más influyentes del siglo XX.

Logró, con esa orquesta y el sello Continental, grabar las primeras canciones como son Lover Man o Motherless Child. Esa participación y las peticiones de productores y músicos del bebop para cantar con ellos, le dieron a Sarah Vaughan la fuerza suficiente para intentar en 1946 iniciar su carrera como solista, con la ayuda de bandas sinfónicas.

Durante la década de 1950 a 1960 cantó junto a varias big band en varios lugares de Estados Unidos, siendo reconocida por la amplitud de su registro y virtuosismo vocal. De esta temporada quedaron canciones como Sassy, Make Yourself Comfortable, Whatever Lola Wants, Mr. Wonderful, Broken Hearted Melody o Smooth Operator.

Después de ese tiempo se dejó influenciar por el pop temprano y las bandas de rock como The Beatles que le abrieron no solo un público mayor al del Jazz, sino que le permitieron mostrar una gran versatilidad vocal. Hasta que finalmente le fue entregado el Grammy en 1983 como la mejor voz femenina del año, mientras otras publicaciones llevaban varias décadas reconociéndola como tal.

Entre las canciones más recordadas de Sarah Vaughan, muerta el 3 de abril de 1990 a causa de un cáncer de pulmón probablemente causado por su hábito de fumar, se encuentran: Summertime, September in the rain, I’ll remember April, Send in the clowns y la inolvidable María.