Falleció Carlos Lozano, director Semanario Voz

24 de mayo del 2018

También jugó un importante papel en los diálogos de paz.

Carlos Lozano

Semanario Voz

Falleció el director del Semanario Voz, Carlos Lozano, periodista, político, activista social y una de las voces fundamentales de la izquierda colombiana. Desde su papel a bordo de ese semanario, Lozano se convirtió en una pieza oculta, pero clave, en el inicio de la mesa de conversaciones que dio como resultado la desmovilización de las Farc.

Carlos Lozano Guillén nació en Ibagué, de padres liberales. Su padre era diputado por este partido y su madre una asidua militante. Inició desde muy temprano en la Juventud Comunista y luego se vinculó al partido desde los años 1960.

Estuvo presente y de manera más activa para mediados de los años de 1970 y 1980, una época de auge revolucionario, del nacimiento de las guerrillas como el ELN, EPL y M-19. El triunfo de la revolución cubana fue el evento que lo inspiró a tomar las armas para ejercer el cambio del Estado.

Carlos Lozano no contempló la posibilidad de alzarse de armas, siempre estuvo convencido de realizar la revolución desde las ideas. Sin embargo, por su cercanía con los movimientos que tomaron las armas, logró establecer amistades con los dirigentes como con Manuel Marulanda Velez, icónico comandante de la guerrilla de las Farc.

Por eso siempre fue el vínculo al que recurrieron los Gobiernos para iniciar diálogos de paz. Participó en los diálogos del gobierno de César Gaviria y el de Andrés Pastrana en el Caguán. Pero los grupos armados opuestos a la Paz también realizaron amenazas en contra de Lozano, a pesar de las cuales logró continuar su trabajo.

Era discipulo del director del Semanario Voz, Manuel Cepeda Vargas, quien fue asesinado por sicarios el 9 de agosto de 1994 y le había heredado el cargo a Lozano en 1986. Era el segundo director del periódico desde su fundación y se encargaría de llevar la voz de proletariado a todos los sectores, aún aquellos que no eran obreros.

Pero en el timón del periódico comunista tuvo que afrontar los retos del fin del comunismo, la caída de la Unión Soviética y por ende los apoyos financieros al periódico. Las deudas económicas lo obligó a perder el edificio en el que funcionaban y el genocidio de la Unión Patriótica que amenazó y atemorizó los representantes de la izquierda en el país. Actualmente lo redactan 5 periodistas, distribuyen 30.000 ejemplares y circula cada semana.

En los diálogos de paz con el Gobierno de Juan Manuel Santos también desempeñóun papel fundamental que no fue reconocido, pero no se desesperaba por la fama, sino por la consecución de una paz. Se reunió con Alfonso Cano, el Mono Jojoy y Manuel Marulanda durante el Gobierno de Álvaro Uribe y ayudó a pensar las posibilidades de paz, pero el arrecio militar que acabó con Cano cesó con el primer intento.

Siguió trabajando en el proceso hasta que subió Timochenko al mando de la guerrilla, llamado Rodrigo Londoño, quien estuvo decidido a sentarse a negociar. Desde esa aceptación estuvo intercambiando mensajes y cartas entre el Gobierno y el comando central para crear la mesa de conversaciones. Ese proceso, reconoce en entrevistas del Semanario Voz, lo llevó a dejar de lado vocación periodística y perderse de primicias como la intención de dejar de secuestrar por parte de las Farc, o de las cartas del Gobierno conocidas en exclusiva por Lozano.

Esas y muchas otras anécdotas las plasmó en su libro Crónicas del Conflicto, que presentó en la pasada Feria del Libro de Bogotá. En ese evento, sus amigos y compañeros le expresaron su apoyo por una reciente cirugía de un cáncer de estómago que lo azotaba y que finalmente lo llevó a la muerte tras hacer metástasis en su hígado.

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