Gabriel Cruz, el infanticidio que aterrorizó a España

27 de febrero del 2019

Hace un año la península estaba atónita ante el oscuro asesinato.

Gabriel Cruz España

Hoy, hace exactamente un año, España se conmocionaba por la desaparición de un menor en la localidad de Las Hortichuelas, localidad de Níjar, Almería, llamado Gabriel Cruz. El menor, con tan solo ocho años había salido de su casa hacia la de sus primos unas cuantas cuadras más allá, pero nunca llegó ni regresó.

Patricia Ramírez, la mamá de Gabriel, fue tan pronto se percató de la desaparición a la estación de Policía para poner el denuncio. Entregó la primera foto que halló en su celular, en la que el niño se veía sonriente y enternecedor a quien su madre llamaba ‘pescaíto’. Así empezó una búsqueda que terminaría a los doce días en un desastroso final.

Las investigaciones empezaron, así como la movilización de cientos de personas que empezaron a hacer barridos en toda La Almería, para dar con el paradero del menor. El caso se había vuelto mediático y según El País, la audiencia del caso llegó a niveles inimaginables en todo España. Incluso la noticia llegó a ser registradas por medios internacionales.

Como suele pasar en estos casos, las acusaciones apresuradas de la prensa hicieron tachar a inocentes de presuntos culpables que luego eran descartados por la justicia. Así mismo, el avasallador corre corre de cámaras, micrófonos y periodistas que rodearon la casa de los familiares del menor, tanto de la mamá, como el papá, Ángel Cruz parecieron entorpecer la investigación.

Ambos estaban separados, pero conservaban una buena relación. El padre vivía con Ana Julia Quezada una mujer que acompañó a la familia en la búsqueda y lloraba tanto como los progenitores de Gabriel Curz, frente a las cámaras. Al cuarto día de búsqueda, fue ella la que encontró una camiseta del menor en un barranco de la localidad y lo entregó a las autoridades.

Ese hecho dio un vuelco sobre la investigación, pero no sobre el barranco sino sobre la mujer que halló la camiseta. Se había convertido en el centro de la investigación. La guardia sabía que no podía revelar la sospecha y por el cerco de los medios la mujer no se comportaba normal, así que decidieron distraerlos hacia otra línea para hacer que la mujer se desarrollara libremente.

Eso permitió seguirla y ubicar micrófonos en la casa de la familia, que proveyeron los secretos de la madrastra de Gabriel Cruz. En medio de las grabaciones, doce días después de la desaparición, escucharon a Ana Julia Quezada decir “No querían pez, pues les voy a dar un pez por mis cojones…”.

Eso alertó a las autoridades, que de inmediato le hicieron seguimiento con las cámaras de seguridad. La mujer se dirigió a una casa que estaba construyendo junto a su esposo en la misma localidad y quedó en video el momento en que desenterró al menor, lo subió al baúl de un coche y se fue.

La policía la siguió y la encontró con el cuerpo de Gabriel Cruz en el maletero. La mujer confesó haberlo asesinado en un supuesto ‘homicidio accidental’, pero luego se pudo probar que no fue así. El 27 de febrero de 2018 la mujer interceptó al menor en una calle destapada mientras iba a casa de su abuela y le propinó un hachazo en la cabeza y luego lo asfixió.

De inmediato España se volcó al duelo nacional y la furia contra la asesina del menor. Fue la madre, quien llamó a la calma, a recordar a su hijo lejos de la mujer que le causó la muerte. Incluso el jefe de policía el comandante Reina, cayó en llanto cuando entregó el último balance de las investigaciones.

Ana Julia Quezada relató los hechos ante el juez de Almería y será juzgada por un jurado popular, con nueve ciudadanos anónimos, en el que se presume una cadena perpetua revisada.

A un año de su asesinato, cientos de personas llegaron al parque nombrado en su honor en la Almería, ‘Ballena de Gabriel y la Buena Gente’. Allí dejaron varios obsequios en su nombre para no olvidar el hecho y hacerle un honor a su memoria.

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