La guarachera que comenzó cantando canciones de cuna

La guarachera que comenzó cantando canciones de cuna

21 de octubre del 2016

El 21 de octubre de 1925 en el barrio Santos Suárez de La Habana, el Guaguancó esparció azúcar en la casa habanera de Simón Cruz y Catalina Alfonso Ramos sobre el cuerpo recién nacido de quien disfrutaría pobrezas por las calles de Santo Suárez, fascinándose con el ritmo de los paisanos, al lado de Dolores, Gladys y Barbarito, sus hermanos.

Celia fue la mayor de tres hijos y once primos, a todos los arrulló con su voz cuando eran bebés. Allí descubrió su vocación por el canto.

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Corría y cantaba, jugaba y bailaba. A los 12 años un turista que la escuchó le regaló un par de zapatos y supo desde entonces de la magia de su voz. Bastaron un par de canciones más para calzar a todos los niños de la familia.

Úrsula Hilaria Celia de la Caridad Cruz Alfonso de la Santísima Trinidad nació el 21 de octubre de 1925, se hizo maestra de escuela y se entrenó para ser Celia Cruz, -la de la risa estruendosa, pelucas de colorines, zapatos increíbles y vestidos extravagantes- en veladas escolares y en las corralas habaneras.

Entusiasmada con la torta que ganó en el concurso de La Hora del Té, comenzó a presentarse en cuanta emisora podía. Ganó una cadenita de plata y luego sus primeros 15 dólares por su interpretación del tango Nostalgia. Incursionó en la música afrocubana y abandonó sus estudios formales para ingresar al Conservatorio Nacional de Música.

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Ya jovencita, las orquestas de Obdulio Morales y Ernesto Duarte la hicieron conocer y en 1947 Celia fue admitida en el espectáculo Mulatas de Fuego, con el que recorrió los mejores centros nocturnos de la isla, Venezuela y México.

Rogelio Martínez la contrató para que hiciera un reemplazo temporal en La Sonora Matancera y allí se quedó. En 1951 grabó su primer disco en formato 78 rpm, sus dos primeras canciones fueron ‘Cao cao maní picao’ y ‘Mata siguaraya’.

En 1953 obtuvo su primer Disco de Oro con Burundanga y actuó en las películas Affaire en La Habana, Olé Cuba, Una gallega en La Habana y Salón México.

Pedro Knight fue trompetista de La Sonora Matancera junto a Calixto Laicea. Conoció a Celia el 3 de agosto de 1950 en los ensayos de Radio Progreso. El 14 de julio de 1962 se casaron en la ciudad de Connecticut, Estados Unidos.

En 1960 huyó de su país, radicándose en Nueva York donde, sobre un escenario, le informaron el 7 de abril de 1962 que su madre había muerto. Se sobrepuso, continuó el show pero no pudo ir al entierro, el régimen del comandante se lo impidió y se convirtió en una furibunda anticastrista que pregonaba su decisión de inmolarse con una bomba si con ella se llevaba a Fidel. Ese mismo año se casa con Pedro Knigth, su primer trompetista.

Entre las 184 canciones que dejó grabadas con la sonora matancera se encuentran: Caramelo, El bajío, Dile que por mí no tema, Tu voz, Yerbero moderno y Burundanga.

Sus compañeros de escenario fueron los artistas más cotizados de la época: Willie Colón, Cheo Feliciano, Héctor Lavoe, Ricardo Ray, extendiéndose su fama por todos los continentes y convirtiendo ¡Azúcar! En su grito de ritmo y alegría, ¡Azúcar! En remembranza a la zafra cubana.

Recibió dos Grammy y tres Grammy latino. Las Universidades de Yale en 1989 y la de Florida en 1992 le concedieron el doctorado honoris causa.

En 1973 conoció al pianista y productor Larry Harlow para un concierto Nueva York. Aquel fue su primer contacto con la salsa, aquel sonido neoyorquino que mezclaba todos los ritmos antillanos y caribeños conocidos.

El 16 de julio de 2003 a los setenta y ocho años, murió en Fort Lee, Nueva Jersey.