Hawking, el hombre que entendió el Universo

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Hawking, el hombre que entendió el Universo

8 de enero del 2019

Stephen Hawking no solo sorprendió al mundo por sus teorías sobre cómo funcionan los grandes misterios del universo: los hoyos negros, la gravedad en el espacio, el comportamiento de la luz; también deslumbraba su gran capacidad para acoplarse a una enfermedad degenerativa que pocos superan: la esclerosis amiotrófica.

Escuche el homenaje al gran Stephen Hawking:

Hawking fue uno de los científicos más influyentes en la física y la astronomía y comparte podio con el mítico Albert Einstein; sus teorías no se dedicaron a resolver interrogantes, sino a crear muchos más sobre cómo realmente funciona nuestra realidad fuera de la tierra.

Supo solventar la discapacidad para aprovechar al máximo su cerebro, lo único que no afectó la esclerosis amiotrófica que lo aquejó desde los 21 años. Nació el 8 de enero de 1942 en Reino Unido. Empezó a estudiar en Oxford tan pronto se graduó de la educación básica, pero su capacidad intelectual le permitía salir airoso con el mínimo esfuerzo.

Después llegó a Cambridge, con una actitud similar, pero cuando cumplió los 21 se cayó por las escaleras de su residencia y decidió ir al médico, sus movimientos torpes empezaban a ser más difíciles de controlar, así que decidió asistir al médico, el diagnóstico fue desastroso: tendría una corta vida y quedaría inmóvil en poco tiempo.

Su reacción fue renunciar a cualquier creencia religiosa, dedicarse a escuchar a Wagner y esperar el inminente destino que le auguraban los médicos, pero esa ciencia en la que tanto confiaba erró. Después de pasar un tiempo en coma y que su esposa se opusiera a desconectarlo apelando a la gracia divina, Stephen Hawking se despertó y decidió aprovechar el tiempo que le quedaba de vida dedicándolo a la ciencia.

Quizá, como él mismo reconocía, fue esa condición la que lo hizo famoso. Cumplía con el estereotipo de genio inválido. Pero sin duda sus aportes le habrían atribuido igual fama, según dicen los que siguen sus obras y han visto los efectos de sus teorías.

Volvió a la academia con un ensayo sobre la estructura del espacio – tiempo, que después se convirtió en la base para el libro La estructura a gran escala, de coautoría con George Ellis. Luego desarrolló una de sus teorías más famosas sobre los agujeros negros, su estado y desarrollo, que fue luego llamado como la ‘radiación Hawking’.

Esta teoría marcó un hito para la historia porque, aunque ya había sido tratado con cierto desdén de ficción, la de Hawking combinaba la física cuántica, la gravitación y la termodinámica, conceptos que empezaban a liderar el pensamiento científico en el mundo. Además, su teoría significaba que las partículas, el electrón y el antielectrón, se separaban al formarse el agujero negro y una de las dos era expulsada. Eso generó un debate vigente porque podría cambiar algunos postulados de la física cuántica.

Su obra llegó a ser traducida a más de 40 idiomas y fueron vendidas más de diez millones de copias. Era una completa autoridad en su campo, que ni siquiera la Pontificia Academia de las Ciencias del Vaticano se atrevió a desvirtuar a pesar de las negaciones que hacía Hawking de la existencia de Dios, o la necesidad de un ser supremo.

Mientras su vida dependía del avance de la medicina y él hacía avanzar la ciencia con sus obras, llegó a los 75 años de edad, dictando conferencias y escribiendo más textos. Lograba hablar gracias a una adaptación en su silla de ruedas que le permitía redactar las palabras con un toque del dedo, o con el movimiento de su mejilla gracias a unas gafas especiales.

Hoy, ocho de enero de 2019, Hawking cumpliría 77 años de edad, pero murió el pasado 14 de marzo.