Mijaíl Koshkin diseñó el mejor tanque de la II Guerra Mundial

Mijaíl Koshkin diseñó el mejor tanque de la II Guerra Mundial

3 de diciembre del 2018

Mijaíl Koshkin es considerado como un héroe en Rusia por su destacado papel durante las guerra mundiales. Él diseñó uno de los tanques de batalla más eficaces del mundo y a los que probablemente se les debería la victoria frente a la Alemania Nazi en la Segunda Guerra Mundial.

Estudió en el Instituto Politécnico de San Petersburgo y luego continuó trabajando como ingeniero en la misma institución, que a medida que avanzaban los conflictos bélicos se convertía más en una fuente de ideas para el equipamiento militar.

Así que desde allí tuvo la oportunidad de diseñar, junto a los más grandes ingenieros soviéticos, el que se conocería como el mejor tanque de la Segunda Guerra Mundial, de nombre Т-34 y con un blindaje, para la época, impenetrable.

La iniciativa fue del mismo Iósif Stalin que ordenó, a través del Comité de Defensa de la URSS, mejorar los vehículos blindados y todo el arsenal militar que tenía la Unión, así como el modelo T -32. La guerra era inminente y los soviéticos tendrían que proteger su frontera de cara a una posible invasión.

Así que Mijaíl Koshkin inició sus trabajos, aunque algunos historiadores señalan que no fue de él la primera idea. Al parecer fue el ingeniero, Adolf Dik, quien empezó los planos, pero fue relegado al poco tiempo y el diseño lo asumió Koshkin, para entonces proyectista jefe de la planta.

Resultó un tanque superblindado para evitar que los tanques estadonuidenses y alemanes los derribaran, bandas de orugas en lugar de ruedas que además adaptaron para permitir gran velocidad y recorrer largas distancias y un cañón de 76 mm, efectivo contra artillería e infantería antitanque.

Los vehículos debían estar listos para antes del 17 de marzo de 1940, cuando el propio Stalin verificaría si era el diseño esperado. Pero Koshkin tenía planeado someter los vehículos a una prueba de fuego antes, los llevó andando desde Ucrania hasta Moscú por una ruta boscosa de más de 2.000 kilómetros.

El propio Mijaíl Koshkin dirigió el viaje a bordo de su prototipo, pero su osadía le cobró la vida. Al presentarlos consiguió el beneplácito de Stalin, que apodó cariñosamente a los T – 34 como ‘pequeñas golondrinas’.

Pero por las condiciones del viaje entre amplias extensiones de nieve, el ingeniero adquirió una neumonía al llegar a la capital rusa que le produjo la muerte pocos meses después. Por su invento recibió el Premio del Estado de la URSS en 1942, concedido de forma póstuma. Este premio era considerado el principal honor de la Unión Soviética y se otorgaba anualmente a individuos que hubiesen alcanzado grandes logros en los campos de las ciencias, matemáticas, literatura, artes y arquitectura.

Tal era la fama que el año pasado el ministerio de Cultura de Rusia patrocinó una película sobre el viaje que los tanques T – 34 realizaron hasta llegar a la presencia de Stalin, se llama Una cita con Stalin y se convirtió en un testimonio patriótico de la actual Rusia.