Francisco José de Caldas, El sabio

Francisco José de Caldas, El sabio

29 de octubre del 2017

Luego de 201 años después de su muerte, hoy es recordado por su aporte a la ciencia, al progreso y a la libertad nacional. Incentivó a la población criolla de la época, por medio de su confianza, a creer en su desarrollo político y económico de una manera autónoma.

Francisco José de Caldas Tenorio fue considerado el primer científico colombiano. Nació en Popayán el 4 de octubre de 1768. Hijo del español José de Caldas y la colombiana Vicenta Tenorio -criolla-. Estudió en el Colegio Seminario de Popayán, donde siempre se interesó principalmente por las matemáticas y la astronomía.

Viajó a Bogotá para estudiar derecho en el Colegio Mayor de Nuestra señora de del Rosario. Culminado este ciclo profesional comenzó a desarrollar estudios en las diferentes ciencias de su predilección, sobre las que investigó y profundizó haciendo énfasis en las lecturas.

Fruto de esto y de diferentes experimentos que realizó, nació el hipsómetro. Instrumento que sirve para medir la altitud de un lugar. Siempre le interesó la botánica. Se relacionó con José Celestino Mutis y Alexander Von Humboldt. Este último, de origen alemán, quedó deslumbrado por los inventos de “El sabio”, como se le comenzó a conocer por aquella época.

Para 1811 Francisco José fue nombrado capitán del cuerpo militar de ingenieros;  un año después asciende a teniente coronel. Hizo parte de un ataque revolucionario en contra del dirigente Antonio Nariño, pero al verse derrotado, se fue para Antioquia. En este lugar trabajó como Director de fábricas e ingeniero de armamentos.

Su perfil laboral para ese momento ya era de un científico militar, organismo al que dedicó gran parte de su vida. Hizo parte entonces de una guerra contra los españoles. Cuando estos lograron tomarse la capital del país, Francisco José buscó albergue en una de las haciendas de su familia.

No duró mucho tiempo refugiado. En ese lugar fue apresado junto con algunos patriotas que lo acompañaban. Fueron llevados a Santafé, donde se les impuso una condena de fusilamiento.  A ellos se les aplicó la ejecución de esta orden el 29 de octubre de 1816.

El último pronunciamiento sobre él lo hizo el presidente del del tribunal quien se encargó de juzgarlo, diciendo: “España no necesita de sabios”. Este hecho de crueldad y falta de cultura avergonzó a España, nación que luego dedicó una placa en mármol al ilustre Francisco José de Caldas, en la Biblioteca Nacional de Madrid.