El campesino alemán que estuvo a 13 minutos de matar a Hitler

El campesino alemán que estuvo a 13 minutos de matar a Hitler

13 de Noviembre del 2016

El 8 de noviembre de 1939 estalló una bomba en la cervecería Bürgerbräukeller de Múnich (Alemania), con el objetivo de asesinar nada más y nada menos que al temido dictador Adolf Hitler. Sin embargo, este logró salvarse. Trece minutos lo separaron de la muerte.

Johann Georg Elser, era un campesino y carpintero alemán opositor al régimen nacionalsocialista,  las razones que lo llevaron a esto fueron la pésima calidad de vida que tenían los obreros bajo el gobierno nazi, el cual había reducido drásticamente sus salarios y oprimido su libertad de pensamiento y culto. Aunque Elser se consideraba principalmente apolítico, sí tenía simpatía por los partidos de ideología comunista.

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En el año de 1938, las amenazas de un nuevo conflicto en Europa se acrecentaban a causa de ‘La crisis de los Sudetes’, con el término sudete se designaba a todo alemán que habitaba en Checoslovaquia; la población germana sumaba más del 30 por ciento en aquel territorio por lo que Hitler quiso implantar a través de El Partido Alemán de los Sudetes su ideología nazi, la cual fue negada por la República Checa.

Elser, al igual que muchos alemanes temían por nuevo conflicto tan fuerte como la ‘Primera Guerra Mundial’, la cual había ocurrido hace 20 años. El carpintero quiso evitar una nueva guerra y hacer justicia por su propia cuenta.

Ideó un plan para asesinar al Führer y a toda su cúpula de dirigentes. El 8 de noviembre de 1939, en  la cervecería Bürgerbräukeller de Múnich se llevaría a cabo la celebración del fallido golpe de estado de Hitler de 1923 (Putsch de Múnich). Elser pensó que esa sería la ocasión perfecta para eliminarlos a todos.

El campesino que estuvo a punto de asesinar a Hitler

A su plan nadie se le quiso unir, pero para él no fue un problema trabajar solo. Aprovechó sus conocimientos como carpintero y relojero, por lo que pensó que la mejor arma para el asesinato sería una bomba de relojería, que estaría situada dentro de la columna a espaldas del estrado en el que hablaba Hitler. En esa época Elser laboraba en una fábrica de armamento; fue la oportunidad perfecta para robar dinamita y montar su ansiada bomba.

Durante varias noches logró escabullirse hacia la cervecería para cavar un hueco en la columna, hasta dejarla completamente instalada.

Lamentablemente, la suerte jugó en su contra y al favor del Führer. Por su poco interés en la prensa, Elser no se dio cuenta que Hitler había decidido recortar su discurso, el cual anualmente empezaba a las 8:30 y terminaba a las 10:00, pero en aquella oportunidad empezó las 8:10 y acabado a las 9:07. A las 9:20 estalló la bomba de Elser, destruyendo toda la columna situada en el lugar donde Hitler había estado 13 minutos antes.

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Mientras la bomba estallaba, Elser fue detenido casualmente para inspección rutinaria. Nuevamente la suerte falla a su favor. Tras conocerse lo que había acabado de ocurrir, las autoridades sospechan del carpintero, luego de encontrarle en sus bolillos restos de dinamita, un mapa de la cervecería y la insignia de un partido comunista. Fue trasladado a la Gestapo para interrogatorio, él negó su participación en los hechos. Fue duramente torturado durante una noche y terminó por confesarlo todo días después.

Sin embargo, nadie creía que un carpintero con educación básica hubiese estado tan cerca de asesinar a Adolf Hitler y actuando en completa soledad. Fue torturado nuevamente, como presión para sacarle la información deseada, pero Elser insistía en que decía la verdad, al notar que el carpintero aguantaba golpe tras golpe manteniendo la misma versión, dieron por hecho que decía la verdad. Fue trasferido al campo de concentración de Dachau como prisionero especial.

El 5 de abril de 1945 con la situación de la guerra en ese momento, Hitler ordenó ejecutar a todos los prisioneros especiales de Dachau.  Johann Georg Elser recibió un tiro en la nuca.