El mafioso que enseñó a todos cómo ser gángster

El mafioso que enseñó a todos cómo ser gángster

18 de octubre del 2013

I

Al Capone fue el primer hombre que ejerció influencia nacional en su especialidad. Cuando llegó al mundo del crimen en el Chicago de 1920, futuro centro de sus actividades, la ciudad estaba dividida en grupos rivales de contrabandistas. Como cualquier hombre de negocios sin escrúpulos, Capone se hizo dueño de su ciudad, luego se extendió por las afueras y finalmente controló todo el estado de Illinois.

En 1929 convocó a una de las primeras convenciones internacionales del mundo del crimen  en Atlantic City, New Jersey. En aquella reunión se hizo el reparto de Estados Unidos con fronteras definidas. El crimen alcanzó así la etapa del oligopolio y de los acuerdos de fijación de precios, con un hombre como dirigente reconocido.

Los criminales de poca monta fueron eliminados, al igual que pequeños empresarios, pues las bandas colaboraban con la policía para desembarazarse de ellos.

En los seis años que antecedieron a la cumbre en Atlantic City, Capone había ascendido a la posición del criminal más temido de los Estados Unidos. Los periódicos habían elevado su reputación desde la oscuridad al mito, la Comisión contra el Crimen de Chicago lo había bautizado como el Enemigo Público Número Uno.

Capone había hecho su fortuna por la enmienda constitucional que prohibía la venta de alcohol en todo el territorio estadounidense, de la mano de su habilidad natural para los negocios ilegales, junto con su implacable y cruel forma de mandar en su organización, y capacidad de corromper los órganos de control, antes de los 30 años había hecho una fortuna de 35 millones de dólares.

Desde que llegó a la Presidencia del país en 1929, Herbert Hoover emprendió una campaña personal contra Capone que culminó meses más tarde con su captura.

Al Capone, kienyke

Capone nació en Brooklyn, Nueva York. Era hijo de Gabriele y Teresina Capone, inmigrantes italianos del sudoeste.2 Su padre, Gabriele, era un humilde barbero italiano. 

II

Al Capone cometió el peor error de un gánster: se había hecho demasiado conocido. Su nombre, a decir del New York Times, “apestaba en la nariz de la nación”. El presidente Hoover, en el verano de 1929 ordenó su caída, necesitaba un distractor para hacer olvidar a todos por unos días el descalabro económico que vivía la nación.

El ataque contra Capone tuvo tres fases. La primera fue el ataque directo; la segunda, la guerra psicológica; y la tercera, la acumulación detalles para la acción judicial del Gobierno.

El posteriormente famoso agente Eliot Ness, con un grupo escogido de agentes del Departamento de Justicia fue el encargado de dar con Capone. Se dedicó a registrar las cervecerías ilegales suyas en Chicago y a destruirlas. Ness y sus hombres debieron enfrentar no solamente los hombres y la red de asesinos y colaboradores de Capone, sino a parte de la policía de Chicago, que estaba a sueldo suyo.

En un registro a una cervecería fueron recibidos con disparos, un agente murió y Ness resultó ligeramente herido. No fue la única ocasión que fue blanco de ataques y amenazas. La táctica de Ness era e sistema tanque: utilizaba u camión con parachoques de acero reforzado para derribar las puertas de las cervecerías ilegales, una parte de los hombres se enfrentaba con los hombres de Capone y la otra se encargaba de destruir tinas y botellas. En una año Ness invadió y arruinó treinta cervecerías y capturó cincuenta camiones pesados de Capone.

La persecución lo llevó a refugiarse con su familia que vivía en Miami, donde sus abogados habían hecho vericuetos jurídicos para que no pudiese ser capturado. No obstante, Al Capone debía volver a Chicago para ponerse al frente de sus negocios.

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III. 

Apenas iba llegando al Estado de Illinois  fue capturado junto con otros 68 miembros de la banda, bajo la acusación de evasión de impuestos. Su hermano y principal lugarteniente, Ralph Capone, había sido encarcelado por el mismo cargo.

En el juicio a Capone sus abogados lo persuadieron para que se declarara culpable y poder ser juzgado sin severidad, pero él no aceptó. Intentó sobornar al jurado y amenazar a todos los ciudadanos que pudiesen definir su ingreso a la cárcel, pero en el último momento fue elegido otro jurado., al que se resguardó de todo intento de chantaje.

Capone tuvo un juicio honesto, algo impensable en aquellos años veinte. El jurado lo declaró culpable de evadir impuestos durante tres años, el juez Wilkerson, enemigo de los gánster, lo multó con 50 mil dólares y le sentenció a once años en un presidio federal.

Fue dejado en libertad al cabo de ocho años, pues su conducta en prisión había sido ejemplar. Se retiró a su quinta en Florida, donde una antigua sífilis le devoró el cerebro. Murió convertido en una especie de idiota, delirante y esquizofrénico a los 48 años. Esto ocurrió en 1947, dos años después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, de ahí que su muerte no llamase la atención en aquel año.

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