El policía que encarceló a Al Capone

El policía que encarceló a Al Capone

16 de mayo del 2018

Eliot Ness fue un policía joven comprometido con hacer cumplir la ley a cabalidad, llegó a Cleveland para controlar el tráfico de licores y logró en poco tiempo convertirla en la ciudad más segura de Estados Unidos, cuando era considerada la de mayores asesinatos por el control del comercio de alcohol.

Pero su mayor logro no fue ese, es reconocido por haber puesto al famoso traficante Al Capone tras las rejas. Después de su triunfo en Cleveland, Eliot Ness fue llamado a dirigir la sección especial de Policía de Chicago y controlar el tráfico de alcohol en una época que su venta estaba prohibida en Estados Unidos.

Pisó el territorio de Capone en un momento que controlaba Chicago, tenía controlado el comercio de licor, sobornaba la mayor parte de la Policía y merecía el respeto de los demás. Así que la única forma que encontró Ness para reducir su poder fue atacar las bodegas y los descargues con lo cual redujo los ingresos del famoso hombre del sombrero y las tres cortadas en la cara.

Eliot Ness no tenía posibilidad, sus operativos resultaban un fracaso y la opinión le demandaba resultados reales, tenía un infiltrado. Decidió reducir su sección a 50 hombre, pero seguía siendo evidente su fracaso, lo redujo a 15 y finalmente tomó la decisión de quedarse con 9 hombres que finalmente fueron conocidos como ‘Los Intocables’.

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Con ellos logró los más grandes golpes a Al Capone, cerró varias de sus cervecerías, detuvo algunos de los cargamentos de licor que llegaban a la ciudad y redujo su dinero. Capone se exasperó y asesinó a dos de sus hombres. Pero Eliot Ness convencido y comprometido con su lucha por la ley, continuó el proceso.

No logró llevarlo a los estrados porque no tenía pruebas suficientes para vincularlo con los cargamentos de licor que había incautado, aunque todos sabían que era la cabeza del negocio, no existía evidencia que lo vinculara. Finalmente les surgió una idea en el grupo, vincularlo con la evasión de impuestos.

Uno de los hombres que tenía a su mando decidió infiltrarse en la banda de Capone hasta lograr conseguir los registros de ingresos del famoso traficante. Esa fue la prueba que le permitió llevarlo a los estrados y condenarlo a 11 años de prisión por uno de los delitos más alarmantes de Estados Unidos, la defraudación al fisco.

Su fama era incuestionable, el intocable y sagaz héroe nacional de los años 1930. Pero llevar a la cárcel al ídolo del hampa lo hizo ponerse un nuevo reto que se convertiría en el mítico caso irresuelto de todo policía investigador.

Regresó a Cleveland a mediados de 1935 para continuar al mando de la Policía. Unos niños reportaron el hallazgo de dos cuerpos masculinos a los que les había sido cercenada la cabeza, los brazos y las piernas. Eliot Ness pensó que se trataba de un recrudecimiento del accionar mafioso, pero se estrelló de frente con el primer asesino serial de Estados Unidos.

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Un total de 12 cuerpos más fueron hallados en las mismas condiciones durante los 3 años siguientes. Ness no tenía ningún indicio del culpable y el tema lo atormentaba hasta el insomnio. Continuó las pesquisas y su secretaría le hizo sospechar de un prestigioso médico con indicios psicópatas que podría ser el asesino por ser el único que podría realizar esas mutilaciones.

Ordenó capturar a Francis Sweeney, el médico, lo interrogó sobre los hechos y este lo único que contestó fue una sonrisa sarcástica. Al final, Sweeney le dijo, “sí cree que soy yo, pruébelo”. Eliot Ness buscó las pruebas que lo vinculara pero no logró dar con el resultado y Sweeney se internó en un hospital psiquiátrico para evitar ser juzgado.

El enigmático caso se fue a la muerte con Eliot Ness el 16 de mayo de 1957 a causa de un paro cardíaco. Algunos biógrafos aseguran que sus últimos años los pasó entre el alcohol y las páginas de su biografía que no logró ver publicada.