Enzo Ferrari: una vida a ‘toda velocidad’

14 de agosto del 2017

Desde que murió su hijo, Enzo visitaría su tumba todas las mañanas antes de ir a trabajar

Enzo Ferrari: una vida a ‘toda velocidad’

La única ambición en la vida de Enzo Ferrari era ganar carreras, por eso convirtió su nombre en sinónimo de los automóviles más rápidos del mundo. Creó el icónico coche rojo con el que las personas lo recuerdan, el 365 Spider de 170.000 Euros, unos 596.870.000 millones de pesos.

Foto: Pixabay

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Irónicamente estos costosos deportivos poco tienen que ver con el legado que representa Ferrari.

Cuando apareció el automóvil, se había originado una fiebre por las carreras en toda Europa y Norteamérica. Los coches recorrían como máximo 230 kilómetros a velocidades que superaban los 80 km por hora.

Enzo Ferrari nació el 18 de febrero de 1898, en Móneda al norte de Italia. El padre de Enzo , Alfredo Ferrari tenía una empresa de estructuras metálicas. Su madre Adalgisa Ferrari, era la típica ama de casa italiana que cuidaba de Enzo y su hermano Alfredo, dos años mayor que él.

Alfredo pretendía que sus hijos siguieran con el negocio familiar, pero Enzo quería ser periodista o cantante de opera. En 1908 cuando tenía 10 años su padre llevó a los hermanos a su primera carrera de coches. Enzo quedó extasiado, para él esto representaba la valentía del hombre.

Su padre los envió a una escuela de ingeniería mecánica con miras al futuro de la empresa. Enzo no le interesaron los estudios y lo suspendió todo. En 1914 cuando tenía 16 años, Italia entró en la primera guerra mundial, al año siguiente su hermano se enlistó en el ejército.

En 1916 su padre murió de neumonía y el negocio se vino abajo. Además, llegaron noticias del ejército avisando que su hermano había muerto de fiebres tifoideas. La vida de Enzo se desprogramó, estuvo de un trabajo a otro durante un año.

En 1917 lo reclutó el ejército y se presentó como mecánico. Pero lo pusieron a herrar mulas. Enzo enfermó de pleuresía, una enfermedad a menudo mortal en la época. Lo trasladaron a una residencia de desahuciados en Bolonia para dejarlo morir con otros enfermos, pero logró sobrevivir.

A los 20 años de Enzo se acabó la guerra pero Italia estaba en crisis. Benitto Mussolini se tomó el poder. Enzo consiguió una carta de recomendación de un coronel y se fue a Turín, el centro de la industria automovilística de Italia. Trató de conseguir trabajo en la Fiat pero no lo logró.

A finales de 1918 logró conseguir un empleo como piloto de pruebas en un pequeña compañía de Milán a 130 km de Turín. Ferrari se compró allí su primer coche, un Alfa Romeo usado, con el que pudo competir. Este fue el punto de partida de toda su carrera.

Con el tiempo, Enzo convenció a Alfa Romeo que lo contratara como comercial vendiendo sus coches a clientes privados. En esa época conoció a Laura Dominica, de ella se sabe que recorrieron los circuitos de carreras como pareja. En 1923 se casaron y en 1932, Laura dio a luz a su hijo Dino.

El 1 de diciembre de 1929 abrió las puertas de lo que sería la escudería Ferrari, un equipo de competición formado por los mejores pilotos y por coches Alfa Romeo rediseñados según las especificaciones de Enzo.

Con el tiempo se convirtió en una sucursal de Alfa Romeo para después asumir definitivamente el departamento de competición en 1933. En 1939 volvió a estallar la guerra en Europa, un nuevo ejecutivo de Alfa Romeo cortó la relación con Ferrari.

Para sobrevivir Enzo transformó la escudería en una fábrica que producía material bélico para el gobierno fascista italiano. En un viaje a Móneda conoció a Lina Lardi, la que sería su amante por el resto de su vida. Esa relación influyó mucho en su vida. Ella tuvo un hijo, Piero.

Cuando terminó la guerra, el público estaba listo para reanudar las carreras de coches. Enzo comenzó a desarrollar nuevos vehículos y en 1947 produjo el 125, con motor de litro y medio y 12 cilindros en ‘v’. Para los estándares italianos era un carro enorme.

Para la presentación del carro, Enzo nunca llegó y desde ese día en adelante nunca acudió a una carrera en la que compitiera un Ferrari. Esto añadió misterio a su imagen pública. En el circuito presentando el nuevo auto a falta de tan solo 3 vueltas y con el Ferrari punteando, se rompió la bomba de gasolina.

Ferrari se convirtió por primera vez en campeón del mundo en 1952, gracias a Alberto Ascari. Con el tiempo sus autos siempre eran los primeros en las carreras. A finales de los años 40, un expiloto de la escudería convenció a Enzo para vender los autos en uso para la carretera.

Esto no le interesaba al empresario, tan solo lo veía como un medio para financiar sus coches de carreras. El 30 de junio de 1956, con 24 años, Dino, el hijo de Enzo murió. Para honrar su memoria creó el Ferrari Dino, el coche que el joven ayudó a diseñar. A partir de ese día todos los carros llevarían el nombre de Dino.

Además, en esa misma época Laura descubrió su vida secreta con su amante Lina y su hijo de 11 años.

En 1957, en la carrera Miglia, el piloto Alfonso de Portago perdió el control del carro, volcó y fue a parar en una zanja para rebotar y caer sobre la primera fila de espectadores y chocar contra un poste. En total murieron 5 niños, Portago, su copiloto y otros diez adultos.

Los titulares de la prensa exigían el final de la carrera y Enzo Ferrari fue acusado de homicidio sin premeditación, esto afectó económicamente la firma y su reputación. Fueron necesarios 4 años para que se retiraran los cargos.

En 1960 Ferrari se convirtió en una Sociedad de Responsabilidad Limitada y a Enzo se le concedió el título Honorífico en ingeniería mecánica por la Universidad de Bolonia. En 1962 consiguió el premio Hammarskjöld de las Naciones Unidas.

Ferrari era consciente de que necesitaba un socio fuerte si quería que la compañía continuara su desarrollo, por lo que firmó un acuerdo con el Grupo Fiat, al que cedió el 50% de las acciones de la empresa. Le pagaron 11 millones de dólares por la empresa.

A sus 80 años, y luego de que su esposa muriera, Enzo llevó a Lina, su amante a vivir a la casa. Luego, su hijo Piero fue nombrado director de Ferrari a mediados de los 80.

En los últimos años de su vida empezó a sufrir problemas de riñón, permaneció en cama en su hogar de Módena. El 14 de agosto de 1988 Enzo Ferrari murió a sus 90 años. Su cuerpo fue puesto en una cripta familiar al lado de su padre Alfredo.

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