Primo Levi, el relato vivo del infierno

31 de julio del 2018

“Pensad que esto ha sucedido: Os encomiendo estas palabras”.

Primo Levi

Primo Levi sobrevivió al Holocausto Nazi para entregar a la humanidad un relato del que sería difícil olvidar sus palabras a quienes lo han leído o escuchado. Levi, nacido el 31 de julio de 1919, dedicó el resto de su vida a contar su experiencia para que el resto del mundo dejara de voltear el rostro al vaho del infierno.

“Me había capturado la Milicia fascista el 13 de diciembre de 1943. Tenía veinticuatro años, poco juicio, ninguna experiencia, y una inclinación decidida, favorecida por el régimen de segregación al que estaba reducido desde hacía cuatro años por las leyes raciales, a vivir en un mundo poco real, poblado por educados fantasmas cartesianos, sinceras amistades masculinas y lánguidas amistades femeninas. Cultivaba un sentido de la rebelión moderado y abstracto”, narró Levi en el primer párrafo de Si esto es un hombre.

El libro que publicó en 1958 y escribió con todos los recuerdos vivos de lo que vivió en Lages, una sucursal del templo de la maldad que fue Auschwitz. Todos los horrores que resistió en manos de los soldados alemanes quedaron consignados en ese relato en el que no hubo un solo hecho ficticio.

Por Si esto es un hombre, Primo Levi es considerado uno de los escritores y poetas más importantes del siglo XX, no solo por la cuidadosa narrativa de su texto, sino porque a través de ese texto se convirtió en el emisario de los más de 15 millones de judíos asesinados durante el Holocausto.

Sin embargo, lo que evitó su muerte en ese campo de exterminio fueron dos factores. Primero, que al ser químico le fue otorgado un trabajo bajo techo, lo que lo alejaba de enfermedades de trabajos inhumanos al sol y al agua. Segundo, que fue capturado en 1943 y en 1944 empezó a escasear la mano de obra de los nazis y se vieron obligados a detener el exterminio, al menos en las cantidades que lo hicieron al principio.

Tras ser rescatado por los soviéticos que llegaron a Auschwitz, Primo Levi trató de retomar su vida. Allí inició a narrar su historia a los familiares y amigos, pero lo atormentaba la indiferencia, sin embargo continuó contándolo con tal de exorcizar dybbuk, alma en pena, que la cercanía con la muerte le había dejado impreso.

Ese alma en pena que lo carcomía, a él y los demás sobrevivientes, lo dejó enterrado Primo Levi en Si este es el hombre, La tregua y Los hundidos y los salvados.

Finalmente murió en extrañas circunstancias el 11 de abril de 1987, “cansado de la vida”, dijo su esposa. Algunos dijeron que se trató de un suicidio porque cayó por las escaleras de su casa, pero los familiares descartaron tal hipótesis.

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