Los conflictos religiosos de Flannery O’connor

25 de marzo del 2019

Autora de Sangre Sabia y Los violentos lo arrebatan.

Flannery O'connor

wikipedia

Flannery O’Connor se convirtió en una de las poetas más importantes del siglo XX en Estados Unidos, con apenas dos novelas y unos 39 cuentos en total. Su vida fue un conflicto interno entre la religión y los excesos de esa creencia terrenal.

Nació en una familia burguesa en Savannah, Georgia, el 25 de marzo de 1925. Sus padres, profundamente católicos, una minoría para ese tiempo en el sur de Estados Unidos, la educaron en colegios religiosos como la institución de San Vicente y junto a las Hermanas de la Misericordia. Desde pequeña se interesó en contar historias, pero a través de historietas.

Desde pequeña estuvo interesada por los personajes diferentes, rechazados y con cualidades extrañas. Se volvió famosa por haber criado un pollo extraño, al cual sus plumas le crecieron al revés, por eso lo enseñó a caminar hacia atrás, que fue filmado por un noticiero de Nueva York. Pero también conservaba los peines torcidos, los animales con ojos desiguales y otros rechazados de la sociedad. Un elemento que se evidenció en sus textos.

Su vida cambió radicalmente cuando su padre murió en 1941, cuando ella apenas tenía 15 años, a causa de un lupus. Antes de esto compartía algunos versos cortos con su padre, pero no empezó a leer sino hasta que entró a la universidad.

Se postuló a mediados de 1944 a un posgrado en periodismo de la Universidad de Lowa, donde, según confesó, empezó a leer a los que serían su influencia en la escritura. Flannery O’Connor es descrita como uno de los últimos bastiones de Faulkner, pero ella negó ser influenciada por un solo autor. Interesada tardíamente en la lectura, leyó al mismo tiempo a Kafka y Joyce y otros clásicos.

Luego de graduarse fue invitada a producir unos textos de perfiles sobre personajes, pero se negó porque no se consideraba periodista. Sin embargo, pidió ser incluida a unos talleres de Taller de Escritores de Iowa, donde empezó a mostrar sus temas de interés, el castigo divino, la redención con un marcado tinte religioso.

Pero Flannery O’Connor buscaba de manera sutil y elegante, criticar el exceso de la religión. Como su primera novela y la que le dio la fama dentro de los círculos literarios, Sangre Sabia, que describe un hombre con todos los excesos posibles que busca encontrar una vida espiritual equilibrada y para ello crea una iglesia sin cristo. En ella aparecen personajes como un predicador que finge haber sido cegado por el hijo de Dios y una mujer que se une al personaje principal (Hazel) para buscar salida a su soledad.

Quizá en medio de sus personajes, Flannery O’Connor buscaba responder a su mismos misterios religiosos. Aunque era un mujer contraria totalmente a los sujetos de sus novelas y cuentos, expresó en sus cartas, comparadas con las de Van Gogh y Kafka, escribió:

“Querido Señor, por favor, haz que te desee. Sería el éxtasis más grande. No solo desearlo cuando piense en Usted sino desearlo todo el tiempo, tenerlo desgarrándome, tenerlo dentro de mí como un cáncer. Me mataría como un cáncer y eso sería mi gran realización.”

En 1951 le diagnosticaron lupus, la misma enfermedad de su madre, y esto la llevó a una decadencia física que la postró a andar con muletas. Al final de su vida, a pesar de su reticencia a creer en los milagros, asistió a las aguas del manantial de la cueva de Lourdes al que le atribuyen propiedades curativas y se sumergió. Confesó después haber rezado, no por sus huesos y tejidos consumidos por la enfermedad, sino por el éxito de su segunda novela: Los violentos lo arrebatan, publicada antes de su muerte el 3 agosto de 1964.

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