Schelling, el idealista y romántico alemán

20 de agosto del 2018

El sujeto es  ‘libertad eterna’ y no se caracteriza de manera finita y dependiente, tampoco debe comprender la realidad desde las ‘intuiciones intelectuales’, sino, navegar suelto y ligero en actitud de conciencia ante la vida misma. Friedrich Joseph Schelling, filósofo que proclamaba el idealismo y romanticismo clásico alemán, su lema fue ‘quien quiera preservarlo lo […]

Schelling, el idealista y romántico alemán

El sujeto es ‘libertad eterna’ y no se caracteriza de manera finita y dependiente, tampoco debe comprender la realidad desde las ‘intuiciones intelectuales’, sino, navegar suelto y ligero en actitud de conciencia ante la vida misma.

Friedrich Joseph Schelling, filósofo que proclamaba el idealismo y romanticismo clásico alemán, su lema fue ‘quien quiera preservarlo lo perderá, y quien lo abandone lo encontrará‘. Falleció un 20 de agosto hace 164 años en una pequeña comunidad suiza destacada por el poder de la naturaleza en sus fuentes termales curativas.

De seguro, tal como lo aconseja en sus textos, mantenía en ‘cara con el infinito’ con la nada y la soledad, sombrío ante la esperanza. Friedrich se respaldó en Johann Fichte y defendió el idealismo objetivo. Aquel sistema filosófico que centra sus bases en la importancia de la actividad cognitiva para percibir los objetos y hacer posible la existencia de la religión, la naturaleza, el arte o las matemáticas.

El idealismo plantea que la promesa de la realidad permanece siempre en estado desconocido y solo es definido con su preforma, pero obliga al ser a autoconstruir sus propios absolutos y lograr una mayor comprensión .

“Si hablo aquí de mis intenciones es contra mi voluntad, ya que la mejor manera de expresar lo que uno quiere es haciéndolo.”

El alemán modeló y conformó su imagen del mundo expresada en varias publicaciones que cosecharon reconocimiento como, ‘La Filosofía de la Identidad’, ‘La filosofía de la Naturaleza’, ‘La Filosofía de la Religión’ entre otras obras.

Para Schelling, la razón es comprendida entre la visión sensible y el desarrollo dialéctico. Sin tanta etiqueta, es la técnica de conversar con argumentos y reconocer lo natural de manera experimental.

Cuando joven, el alemán tradujo La Marsellesa’, himno oficial de Francia que se exclamó como resistencia ante la invasión y dominio colonial, de ahí su ideología reaccionaria. Fue catedrático de varias instituciones educativas como la Universidad de Wurzburgo y la Universidad de Berlín.

El literato romántico

Tras la muerte de su mujer, el intelectual se olvidó del escenario público y se entregó al romanticismo al aceptar el cargo de secretario general de la Academia de Bellas Artes de Munich e hizo parte del ‘Círculo de Jena’, uno de los grupos pioneros que renovó que los fundamentos teóricos de la literatura alemana.

Defendió a capa y espada el arte desde la libertad contemplativa, los sentimientos, la originalidad. La vida misma del pueblo germano, su tradición e identidad nacional. Admiró el infinito e insignificante de los paisajes que entregó el movimiento Sturm und Drang (tormenta e ímpetu) del siglo XVIII.

“Yo no admito la existencia de dos mundos diferentes, sino única y absolutamente la de uno en el que todo se halla comprendido, incluso lo que en la conciencia común se opone en calidad de naturaleza y espíritu”

Friedrich, se acercó a dios y diferenció la luminosidad como el bien; transparencia y razón, entre la oscuridad, como el mal; egoísmo y maldad. En conclusión, por qué condicionar nuestra capacidad de percepción a una estructura mental establecida desde el lenguaje.

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