El papel que Gloria Stuart esperó toda la vida

26 de septiembre del 2018

Gloria Stuart interpretó a la anciana sobreviviente del Titanic que contaba la historia que guió la película. Fue reconocida por la nominación al premio Óscar por su papel y por su marcada simpatía con el comunismo. Nació en Santa Mónica, California, en 1910 luego de un curioso parto sobre un comedor en su casa. Empezó […]

Gloria Stuart

Gloria Stuart interpretó a la anciana sobreviviente del Titanic que contaba la historia que guió la película. Fue reconocida por la nominación al premio Óscar por su papel y por su marcada simpatía con el comunismo.

Nació en Santa Mónica, California, en 1910 luego de un curioso parto sobre un comedor en su casa. Empezó en el teatro con papeles pequeños hasta que consiguió firmar un contrato con Universal, además su gran atractivo, decorado con ojos profundamente azules, le daban mayor favoritismo para algunos personajes.

Se convirtió en la actriz predilecta del director James Whale que la llevó a participar en tres de sus películas: El caserón de las sombras (1932), Un beso ante el espejo (1933) y El hombre invisible (1933).

Para mediados de la década de 1940, cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Gloria Stuart junto a James Cagney, Melvyn Douglas, Paul Muni, Frederick March y Sylvia Sidney crearon la Liga Anti Nazi de Hollywood. Produjeron programas de radio, películas y otros shows para rechazar al régimen de Hitler.

Pero, según afirma The New Yorker, la política anticomunista del tiempo de posguerra llevó a que los tacharan de comunistas y empezara una persecución que la obligó a salir de Hollywood antes de ser señalada como colaboradora del enemigo.

Durante ese tiempo de ausencia en la pantalla, Gloria Stuart se dedicó a las artes, en las que resultó tener gran habilidad. Fundó una empresa de muebles a la que llegaron como clientes varios artistas de Hollywood, luego pintó al óleo y vendió cuadros en New York y Los Ángeles. Finalmente se dedicó al bonsai generando árboles que actualmente están exhibidos en el Jardín Japonés de la Biblioteca Huntington.

Regresó a la actuación tras la muerte de su esposo en 1978, y participó en series de televisión y películas de poca fama. Al final de su vida participó en Tierra de Abundancia de Win Wemders (2004) y en Titanic (1997). Este último papel le mereció los mayores reconocimientos: la nominación al premio Óscar, el Globo de Oro y a obtener el premio del Sindicato de Actores por mejor actriz de reparto.

Al leer el guión de Titanic, según cuenta en su autobiografía Gloria Stuart: I Just Kept Hoping, se dijo a sí misma que ese era el papel que había esperado toda la vida. Murió el 26 de septiembre de 2010, con 100 años cumplidos, a causa de un cáncer de pulmón que le había sido diagnosticado cinco años antes.

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