John Dillinger: el ‘ladron legendario’

22 de julio del 2017

¿Por qué es el ladrón más recordado del siglo XX?

John Dillinger: el ‘ladron legendario’

John Herbert Dillinger, junto con Al Capone, son dos de los íconos más sonados del siglo XX. No llegaron hasta allá precisamente por ser artistas, músicos, actores, o por ser políticos o algo así, sino por ladrones. En realidad, no es que su actividad de robar, como tal, los haya catapultado a la fama. Fue el método. Fue la época. Fue, además, su atractivo físico. Y más que todo, fue el mito que la historia construyó en torno a ellos.

Dillinger nació el 22 de junio de 1903 en Indianápolis, Indiana. No se sabe mucho de su infancia. Lo que conoció el mundo de él empieza en  1924 cuando ingresó a la Marina de los Estados Unidos. Allí no encajo del todo bien, así que desertó a los pocos meses. Tan pronto dejó las filas se casó con su novia Ethel Hovious. Sin embargo, las penurias y las dificultades para conseguir trabajo hicieron que su matrimonio fracasara.

Ese fracaso fue lo que, quizás, lo llevó al camino del delito. En 1924, Ed Singleton, un delincuente menor, invitó a Dillinger a participar en el robo de un reconocido tendero de la localidad. En esa ocasión no contaron con suerte y los agarró la policía. Dillinger fue condenado a 9 años de prisión. En la cárcel destacó como parte del equipo de beisbol. También hizo algunos amigos en el ‘bajo mundo’.

Tras las rejas, Dillinger aprendió los trucos que lo ayudarían en su exitosa carrera delictiva como ladrón de Bancos. Apenas salió, en 1933, empezó a hacer lo único que había aprendido bien en la vida: robar. El primer intento fue exitoso. El segundo, no obstante, resultó un fracaso y de nuevo volvió a la cárcel.

En esta ocasión, algunos de sus amigos más cercanos, Harry Pierpont, Russell Clark, Charles Makley y Harry Copeland, se disfrazaron de oficiales de policía para sacarlo. Como el sheriff no les creyó, uno de ellos sacó su arma y le disparó. Luego buscaron las llaves y liberaron a Dillinger. Ese delito hizo que sobre ellos cayera una orden de captura federal, es decir que los buscaban por todo Estados Unidos.

Luego de su segunda salida de prisión, Dillinger y sus colegas continuaron con una serie de robos exitosos. Su fama iba creciendo alrededor del país. Sin embargo, fue capturado de nuevo en 1934. Y volvió a escapar: elaboró, dice la historia que con un pedazo de madera o un jabón, no se sabe, un arma falsa con la que amedrentó a los guardias. Por supuesto que siguió delinquiendo, hasta convertirse en el hombre más buscado de los Estados Unidos.

En 1934, el BOI (qué sería luego el FBI), sabía que Dillinger estaba de regreso en Chicago. Entonces planearon un operativo, no para capturarlo, porque se sabía que era muy ágil para escapar de prisión, sino para matarlo. La orden del jefe de la operación fue rotunda: disparen a matar.

John Dillinger fue acribillado a la salida del teatro Biograph, el 22 de julio de 1934. Se convirtió en un ícono de la cultura popular por su figura, su inteligencia, y porque siempre representó la animadversión hacía las autoridades y los ricos banqueros.

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