La legendaria historia de Louis Vuitton

La legendaria historia de Louis Vuitton

4 de agosto del 2018

La ‘L’ y la ‘V’ sobrepuestas y las maletas ajedrezadas en tonos café oscuro son un clásico de la marca Louis Vuitton, un símbolo de prendas de vestir y accesorios que tiene mucha más historia, la cual empieza con el hombre que llevaba ese nombre hace 197 años.

Louis Vuitton nació el 4 de agosto de 1821 en Anchay, Francia. Quedó huérfano de madre a los diez años, no tenía una vida acomodada, pero podía mantenerse. Sin embargo, su padre consiguió otra mujer que le hizo la existencia insoportable y tuvo que salir, según la leyenda, con apenas 12 años de edad de su casa.

En ese andar hacia el centro del país, trabajó en diversos empleos a cambio de poder comer, unos cuantos francos y continuar su rumbo. Un total de dos años le costó llegar a la meca del arte y el ingenio del siglo XIX, Francia.

Allí llegó y decidido a trabajar consiguió un empleo como aprendiz de Romain Meréchal, el confeccionador de las maletas de equipaje de los huéspedes del Hotel Le Meurice. Para ese tiempo Napoleón III subía al poder y creaba el llamado ‘Segundo Imperio’, un tiempo de desarrollo y prosperidad del siglo XIX en Francia.

Louis Vuitton no fue ajeno a ese desarrollo y se unió a la era de triunfo. Así que se separó de Meréchal con los conocimientos adquiridos y fundó su propio taller de marroquinería en 1854, en el número 4 de la rue Neuve-des-Capucines, cerca de la plaza Vendome. El abandono concertado con su maestro también estuvo motivado por darle una vida a Clemence-Emilie Parriaux, el amor de su vida.

Producía algunos baúles de cuero para los viajeros y que eran ideales para cargar el equipaje, pero también tenían un diseño particular que los diferenciaba y que ofrecían un trabajo artesanal acomodado al gusto y personalidad del cliente. Allí se fundaba Louis Vuitton.

Él continuó con el diseño de esos baúles inmensos de madera que tenían una amplia demanda por la expansión de rutas marítimas y ferroviarias en Europa. Sin embargo, a Vuitton le parecía que, con el tiempo, esas bolsas se convertían en un estorbo para cargar, así que fue cambiando el diseño para crear bolsos plegables en cuero que podrían guardarse fácilmente y, por sorpresa, eran impenetrables.

“En 1886, el padre y su hijo Georges, implantaron un sistema de cierre único con dos hebillas de resorte. Tras varios años de evolución, Georges patentó este sistema revolucionario y fue tan eficaz que retó públicamente en un periódico al gran ilusionista americano Harry Houdini a escapar de un baúl con la cerradura Louis Vuitton. Houdini no se prestó al reto, pero la eficacia del cierre es indiscutible. Todavía hoy se utiliza”, afirma la página de la marca para España.

Con el éxito de estas nuevas producciones, Louis Vuitton decidió estampar las iniciales de su nombre, que eran también las de su abuelo, en un sello que más de 100 años después sigue siendo símbolo de exclusividad.

Murió finalmente el 27 de febrero de 1892, luego de haber reubicado su planta principal de Asnières, la planta principal en París. Esta aún continúa como planta artesanal de la marca y aglomera parte de los objetos históricos de su fundador.