Hipatia, la primera matemática de la historia

Hipatia, la primera matemática de la historia

8 de marzo del 2019

Hipatia fue la primera matemática y filósofa de la que se tiene registro, con importantes aportes no solo a las obras de los clásicos filósofos sino con aportes propios a las mimas obras. Sin embargo, el oscurantismo adelantado por los cristianos segó su vida y su pensamiento.

Ese excepcional desarrollo intelectual lo permitió su vida en la Biblioteca de Alejandría, dado que su padre fue Teón, el director del centro de pensamiento más importante del siglo IV d.C. “Había una mujer en Alejandría que se llamaba Hipatia, hija del filósofo Teón, que logró tales alcances en literatura y ciencia, que sobrepasó en mucho a todos los filósofos de su propio tiempo”, escribió Sócrates de Escolástico.

Ella, según cuentan los registros en las obras históricas y filosóficas que se han logrado recuperar, fue la encargada de reescribir los volúmenes en sus primeros años. Después, con apoyo de su papá, Hipatia empezó a realizar junto a este los comentarios al margen de las obras.

Entre los comentarios que se cree editó están la “Aritmética” de Diofanto y junto a su padre; del libro Almagesto, el primer tratado tratado matemático de astronomía que detalló los movimientos celestes. Así como comentó Las Tablas o Canón Astronómico de Tolomeo.

Además del conocimiento de su padre y el trabajo en la biblioteca más importante del mundo, su relación con los Pitagóricos le permitió desarrollar su pensamiento a cabalidad. Distinto a lo que haría el cristianismo después, esta escuela filosófica griega creía que cualquier persona, indistintamente de su género podía alcanzar el conocimiento porque todos tenían la misma alma.

Después de la muerte de Teón, Hipatia continuó con las investigaciones del padre y lo superó. Generó numerosos estudios de astronomía, así como un discursos político y filosófico ampliamente acogido por los habitantes de Alejandría. Incluso, los filósofos Damascio y Filostorgio, como su discípulo Sinesio de Cirene, afirmaron que sus posiciones políticas y filosóficas eran seguidas por varias personas en la ciudad.

Sin embargo, el tiempo de su esplendor coincidió con la llegada de los cristianos a Alejandría. El emperador Teodosio I el Grande había instalado el cristianismo como religión oficial del imperio y prohibió el paganismo, por eso el obispo Teófilo de Alejandría se sintió a sus anchas para prender fuego a cualquier indicio que generara molestia a la creencia de Dios.

Ese obispo ordenó destruir el templo de Serapis y el de Cesareo y el asesinato de varios filósofos a los que tachó de paganos y herejes. Hasta un día de marzo del año 415 d.C., en plena cuaresma, cuando el discípulo del sangriento obispo, Cirilo, ordenó el asesinato de Hipatia. No se conoce bien la fecha de su asesinato, tanto por el cambio de calendario, como por la inexactitud de los relatos de la vida de la matemática.

Un crimen atroz motivado porque un día Cirilo vio cómo cientos de personas entraban a saludar a la filósofa en su casa y la tachó de pagana. Los escritos posteriores de filósofos cristianos describen ese hecho como producto del encantamiento de la “bruja Hipatia”. Por eso el obispo de la ciudad instigó a las masas de tal manera que un día de marzo la esperaron en la puerta de su casa, la golpearon, la llevaron arrastrada a una iglesia, la desnudaron y la descuartizaron. Quemaron sus restos en una hoguera y difundieron ideas llenas de señalamientos en la historia por parte de sus pensadores.

El asesinato de Hipatia dio paso del razonamiento clásico al oscurantismo cristiano que negó el pensamiento de cientos de mujeres en la historia. Por eso hoy, Día Internacional de la Mujer, vale la pena rememorar la necesidad del reconocimiento de los derechos y los aportes históricos de las mujeres para que no se callen de nuevo sus ideas.