Hubert de Givenchy: el fallecimiento del mítico diseñador

Hubert de Givenchy: el fallecimiento del mítico diseñador

12 de marzo del 2018

La vida sigue un ciclo natural por más de que la humanidad se atreva a manipular la naturaleza con tecnologías, y esto no es ajeno a la industria de la moda, puesto que sus diseñadores, que alguna vez pusieron a este mundo creativo en lo más alto, han ido falleciendo uno tras otro, este es el caso de Hubert de Givenchy, quien su familia reportó hoy, 12 de marzo, a su muerte mientras dormía plácidamente. 

Hubert de Givenchy nació el 21 de febrero de 1927 en Beauvais, Francia. Era el hijo menor Béatrice y Lucien Taffien de Givenchy, marqués de Givenchy (que murió de una terrible gripe cuando Hubert tenía dos años) y su abuelo era Jules Badin, director de la compañía de tapizado Gobelins.

Fue criado por su madre y abuela, que le permitía entrar a su armario lleno de diferentes telas como premio al tener buenas notas en la escuela.

A los 17 años se mudó a París para estudiar en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes. Prontamente tendría varios trabajos, pero entre los que más resaltan están, su movimiento en Lucien Lelon, donde trabajó con los también promesas de la moda, Pierre Balmain y Christian Dior.

Luego pasó a trabajar para Elsa Schiaparelli, rival eterna de Coco Chanel, donde aprendió los valores de la composición y elegancia.

A los 24, en 1952, fundó su marca homónima Givenchy, y pronto se caracterizó por un estilo fresco, típico de los diseñadores de la postguerra. Destacó su creación, la blusa Bettina, de cuello amplio y volantes.

La estética que lo definió fue la de replantear el clasicismo, entendiendo la necesidad de la mujer para sentirse cómoda y en control de lo que usa. De esta manera, sus trajes de noche solían venir en dos piezas para que las chicas tuvieran la libertad de adaptarlos como quisieran.

Igualmente, al ser contemporáneo y colega del diseñador, Cristóbal Balenciaga, decidió dejar de lado la silueta de la cintura ceñida por una que fuera más fluida y se sintiera revolucionaria.

En 1953, Givenchy encontró a su principal musa, la no muy conocida y mal pagada por ese entonces, Audrey Hepburn. Hubert de Givenchy fue uno de los primeros diseñadores que vio la ventaja de poner sus creaciones en estrellas de cine.

Nuestro personaje le dio la oportunidad a Hepburn de escoger varias creaciones para su aparición protagónica en la película Sabrina, donde se vieron icónicos ejemplares, el mono de corte en la espalda y el vestido blanco de bordados negros brillantes. Igualmente, diseñó el vestido entallado negro que Audrey llevó en el aclamado filme Breakfast at Tiffany’s.

Otras celebridades que se convirtieron en musa de Hubert de Givenchy fueron, Wallis Simpson duquesa de Windsor, Grace Kelly, la condesa Mona von Bismarck, Jackie Kennedy, Marlene Dietrich, Ingrid Bergman, Greta Garbo, y más.

Con el tiempo, Givenchy no perdió el gusto y la habilidad de mantener su marca actual, en 1954 creó la línea Ready to Wear, para luego abrir la masculina y la de accesorios. Hasta que en 1988, se convirtió en uno de los primeros en vender su casa de modas a una grande corporación, por $45 millones de dólares, LVMH hizo la gran adquisición.

Hubert de Givenchy continuó como director creativo hasta que en 1995 cedió su posición a un hambriento por demostrar talento John Galliano, para luego ser remplazado por Alexander McQueen, después de ser criticado por presentar modelos que “parecían disfraces”, fue seguido un rato por Julien McDonald, hasta que en 2005, llegó Riccardo Tisci tomó la cabeza artística y llevó la marca a lo contemporáneo y en boga, hasta que en 2017 renunció. Actualmente la dirección está a cargo de, la primera mujer, Clare Waight Keller.