J.J. Johnson

4 de febrero del 2011

El trombón es un instrumento sinfónico diseñado para suavizar con sus deslizamientos melódicos los toscos saltos de las trompetas y los cornos en las secciones de cobres de las orquestas. Así lo usaron los compositores clásicos, y así, con algunas variantes, los siguen usando los contemporáneos. Al ser un instrumento de apoyo y al tener, […]

El trombón es un instrumento sinfónico diseñado para suavizar con sus deslizamientos melódicos los toscos saltos de las trompetas y los cornos en las secciones de cobres de las orquestas. Así lo usaron los compositores clásicos, y así, con algunas variantes, los siguen usando los contemporáneos. Al ser un instrumento de apoyo y al tener, a cambio de botones, un único tubo curvo que se desliza alargando y achicando la corriente de aire, el trombón difícilmente hubiera podido tener un papel importante en el jazz, música enfocada en las capacidades de improvisación de instrumentos solistas. Sin embargo, en los años treinta llegó J.J. Johnson a la escena del jazz de Nueva York, y las cosas cambiaron del todo.

Aprovechando la ola del swing, que se tocaba con orquestas de gran formato o big bands, Johnson pudo dedicarse al jazz, usando su instrumento como apoyo para los cobres, del mismo modo en que lo habría hecho en una orquesta sinfónica. En efecto, no era Johnson el único trombonista del swing, y ni siquiera el más renombrado de la orquesta que lo llevó a la fama, que era la del legendario Count Basie, competencia negra del blanco y exitoso Benny Goodman, rey del swing.

Pero Johnson tenía otros planes para su instrumento, y en Nueva York empezó a tocar con pequeños ensambles de be-bop, la música que unos años atrás habían empezado a hacer los míticos Charlie Parker y Dizzy Gillespie, contraria al swing en todos los sentidos. El be-bop se tocaba entre tres o cuatro músicos, siempre en pequeños y dudosos bares, nunca en grandes salas de conciertos, con ritmos acelerados y asimétricos, y por lo tanto muy poco bailables. El be-bop era la respuesta negra a un jazz tomado por los blancos y vendido a las grandes masas por las disqueras importantes y la radio.

Una noche Gillespies vio tocar a Johnson, y le dijo que llevaba una vida entera esperando a ver a un trombonista capaz de mostrar las verdaderas posibilidades de su instrumento. “Has sido elegido”, concluyó, incluyéndolo de ese modo a su privilegiado círculo. De ahí en adelante Johnson se le dedicó dos décadas a dar giras con Charlie Parker y los maestros del be-bop, género que siguió liderando tras la muerte de sus precursores. Pasó por Hollywood, donde hizo música para películas, pasó por Boston donde preparó adaptaciones sinfónicas de jazz, y finalmente, después de haber agotado todos los géneros, se dedicó a la composición, tanto de standards de jazz como de piezas más sofisticadas para trombón solista o ensambles, culminando de ese modo una de las carreras más brillantes de la música estadounidense.

http://www.youtube.com/watch?v=ElSORgYYPVc

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