John Cage, el hombre que hablaba con el silencio

5 de septiembre del 2018

Este artista sigue siendo recordado a más de cien años de su nacimiento.

John Cage, el hombre que hablaba con el silencio

La palabra que más define a John Cage abarca un concepto con el que él no está de acuerdo: el silencio. Si bien toda su vida y obra estuvo marcada por innovaciones en el campo artístico, principalmente musical, su mayor legado está abarcado en esa palabra.

Cage era un hombre que valoraba lo cotidiano y constantemente se dedicaba a buscar novedad entre las cosas. Pensaba que la unicidad del elemento le daba un valor en sí misma, pero sus pensamientos no fueron siempre de esta forma. Todo fue fruto de una evolución.

John Cage nació el 5 de septiembre de 1912 en Los Ángeles, Estados Unidos, de una pareja compuesta por un inventor y una periodista. Su futuro profesional empezó a perfilarse con mayor claridad cuando rondaba los 17 años. En ese entonces viajó a Europa y se conoce que allí inició con más formalidad a componer piezas para piano. Esas creaciones, dicen, no se conocieron porque él mismo las destruyó al sentirse inconforme.

Dos años después, entró a estudiar composición en su tierra natal. Como casi todos los grandes artistas, hay quienes consideran su obra como un punto de partida. Su participación en la llamada Escuela de Nueva York marcó pauta en las corrientes musicales que vendrían después.

En 1938, se dio una de sus grandes innovaciones musicales. Tal vez siguiendo el legado de su padre, que era era inventor, fue el primero en implementar un piano preparado. Sucedió cuando quería interpretar una obra compuesta para percusión, pero solo tenía disponible un piano de cola, así que se las ingenió para que el instrumento sonara diferente.

La modificación consistió en incrustar elementos externos entre las cuerdas o macillos para modificar el sonido. Desde entonces esta técnica ha sido repetida por otros artistas.

Cage también fue uno de los pioneros en la inclusión de sonidos electrónicos en vivo, cambio que transformó la música. Imaginary landscape (paisaje imaginario), sacada a la luz en 1939, es  considerada la primera pieza electroacústica.

La motivación de John nunca estuvo en desarrollar la técnica, sino en la improvisación y creación. Durante gran parte de su vida tuvo una fascinación por la filosofía oriental, la cual terminaría influenciando su trabajo. “El cambio es la única realidad existente”, principal mensaje del libro I-Ching, marcó la pauta en sus creaciones.

La no intención terminó siendo su fin. Lo que buscaba con su música era hacer, sin querer, como la vida, que cada quien hiciera con su música lo que mejor le pareciera, no lo que el artista le transmitiera.

Su obra más recordada es 4’33’’, una pieza de solo tres movimientos en la cual el intérprete no emite ningún sonido. Lo único establecido es la duración de la composición: cuatro minutos y treinta y tres segundos.

En algún momento contó que todo cambió cuando había descubierto que el sonido no es acústico, en otras palabras, no existe. Pasó cuando estaban en una habitación insonorizada (sin sonido), sin embargo, todo el tiempo escuchaba ruidos. Cuando salió, le preguntó al encargado del lugar de donde provenían y luego de que se los describiera, recibió la sorpresa de que era su flujo sanguíneo y otras reacciones corporales.

A partir de allí su legado se convirtió en demostrar que todos los sonidos son susceptibles de interpretarse como música.

Cage también fue un apasionado por los hongos y su preocupación por la situación social del mundo siempre estuvo presente. Cada que tenía oportunidad criticaba los gobiernos, especialmente el de su país, por perpetuar la pobreza. Decía que esta condición debería ser una elección y que las necesidades básicas de todo el mundo deberían estar resueltas por defecto.

Este artista falleció el 12 de agosto de 1992, en Nueva York, producto de una congestión cerebral, pero sigue siendo recordado a más de cien años de su nacimiento.

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