El radical y poderoso hombre que creó el FBI

1 de enero del 2019

Pudo ser el hombre más poderoso de Estados Unidos.

John Edgar Hoover

Leyenda: www.denverlibrary.org

John Edgar Hoover pasó a la historia de los Estados Unidos al crear una de las instituciones más fuertes de su país, el FBI. Pero esa plataforma tuvo un inicio radical que incluso le dio poder para manejar a su antojo a presidentes y fiscales.

Nació un 1 de enero de 1895 y estudió derecho en la Universidad de George Washington donde recibió una licenciatura y una maestría. Apenas un año después de graduarse, 1916, ingresó al Departamento de Justicia por recomendación de un tío, y solo dos años después ya era asistente especial del Fiscal General Mitchell Palmer.

Tras finalizada la Primera Guerra Mundial, con un departamento de Justicia ampliamente criticado, Hoover fue nombrado director de la oficina de investigación. Desde ahí conformó un equipo personal de investigadores destacados y creó un archivo de huellas dactilares que llegó a ser el más grande del mundo.

Él ya tenía en mente lo que quería hacer, entonces empezó a utilizar a los medios de comunicación como la tribuna para su reconocimiento, que a través de los buenos resultados le crearon una reputación heroica. Pero tenía dos obsesiones principales: controlar a los poderosos y cazar a los comunistas.

Fue en 1924 que transformó su oficina en el FBI. Pero fue hasta el gobierno de Franklin D. Roosevelt que empezó a tener verdadero poder cuando le dio vía libre para encargarse del espionaje norteamericano. Después, cuando estalló la Guerra Fría la emprendió contra cualquiera que tuviera un tinte comunista o subversivo.

Mientras metía presos a reconocidos mafiosos y delincuentes, infiltraba universidades con estudiantes a su servicio o espiaba los conflictos internacionales, por debajo de la mesa recibía amplios documentos e importantes secretos de celebridades y personajes políticos.

Desde Charles Chaplin, Marilyn Monroe, Frank Sinatra hasta Martin Luther King y John F. Kennedy tenían carpetas repletas de sus más íntimos recuerdos en la oficina de John Edgar Hoover. Por ejemplo, de La Voz se dice que llegó a tener hasta 1.500 páginas sobre las orgías que este hacía en compañía del presidente de los Estados Unidos, Kennedy.

Pero esos codiciados archivos que contenían cartas, llamadas telefónicas, grabaciones y otros documentos, eran celosamente administrados por él mismo y tenían un propósito: hacerlo el hombre más poderoso de Norte América. Tanto que lo mantuvieron en el cargo hasta el día de su muerte porque relevarlo sería abrir la puerta a las infidencias del poder.

Su principal fracaso fue el llamado Crimen del Siglo, el secuestro y posterior asesinato del hijo del aviador Charles Lindbergh. Aunque encontró al homicida, este logró declararse inocente.

Siempre se cuestionó su homosexualidad, aparantemente porque desde pequeño, el estricto control de su madre le generó un complejo de Edipo. Aunque nunca se demostró, se dice que vivió los últimos años junto a su ayudante personal, Clyde Tolson, hasta su muerte en 1972.

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