Josefina García, fundadora de Madres Plaza de Mayo

31 de agosto del 2018

Josefina García de Noia se convirtió en la primera mujer que recorrió la pirámide de la Plaza de Mayo en Buenos Aires, Argentina, para reclamar por la desaparición de su hija. Ella, sola, inició un movimiento social y político que se convirtió en ejemplo de oposición y que mostró la importancia de la memoria histórica […]

Josefina García de Noia

Josefina García de Noia se convirtió en la primera mujer que recorrió la pirámide de la Plaza de Mayo en Buenos Aires, Argentina, para reclamar por la desaparición de su hija. Ella, sola, inició un movimiento social y político que se convirtió en ejemplo de oposición y que mostró la importancia de la memoria histórica y la dignidad de las víctimas.

Noia nació un 6 de julio de 1921 en la capital argentina, se casó joven con Juan Carlos Noia y tuvieron cuatro hijos. Se dedicó al hogar, cuando sus hijos crecieron se fueron para Australia tres de ellos, excepto María, quien permaneció en la ciudad sudamericana y cuando formó hogar con Enrique Mezzadra la visitaba esporádicamente.

Un día, a mediados de octubre de 1976, sus hijos invitaron a Josefina y a María a visitarlos en Australia, pero María rechazó el ofrecimiento y Josefina viajó sola. Diez días después, el 13 de octubre, un grupo de agentes del estado entró al apartamento de su hija y secuestró a la pareja.

Josefina regresó y vio el revuelco que habían provocado los raptores en la casa de María. Empezó a buscarla en morgues, hospitales, en la policía, pero no había señales, con los días decidió ir a las embajadas, alcaldías y al Gobierno para preguntar por su desaparecida. No recibía respuesta.

El marido fue liberado a las pocas semanas y le dijo que estaba retenida por el ESMA. Pero aunque tenía esa certeza ningún órgano del Estado le contestó sobre el paradero de su hija.

Esto sucedió durante la dictadura de Jorge Rafael Videla, un régimen que se impuso a fuego al derrocar a María Estela Martínez de Perón. Con el interés de eliminar cualquier resquicio socialista y de izquierda, ordenó el Proceso de Reorganización una política pública que cometió infinidad de crímenes, entre ellos la desaparición, durante esos años, de más de 30.000 personas.

La vida de Josefina García de Noia cambió, como la de todos los familiares de desaparecidos. La espera incesante del regreso de su vástaga no la dejaba tranquila. Estuvo menos de un año buscando una respuesta hasta que tuvo que exigirla.

El 30 de abril de 1977, después del almuerzo y fumarse una decena de cigarrillos, Josefina García de Noia fue a la Plaza de Mayo, se paró firme y en compañía de las palomas que permanecían en la plazoleta, se puso su pañuelo en la cabeza para decir que estaba allí, que no olvidaba y que no cesaría hasta tener una respuesta.

Junto a las demás madres que conoció en la búsqueda de su hija y que padecían el mismo flagelo de la desaparición de un familiar, logró formar un grupo de mujeres para que la marcha fuera más multitudinaria. La protesta cobró relevancia y fue vista a lo largo del mundo como un acto de resistencia. Aunque las respuesta fueron pocas.

Firmes en sus propósitos rechazan los homenajes póstumos que querían ofrecer para calmar el escándalo, pero ellas exigen verdad y justicia, saber qué pasó con esas personas que un día fueron arrebatadas de sus vidas.

Murió el 31 de agosto de 2015, distinguida como ciudadana ilustre por su movimiento y lucha revolucionaria incansable.

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