Kenji Mizoguchi, el genio de los planos secuencia

24 de agosto del 2019

Falleció el 24 de agosto de 1956.

Kenji Mizoguchi, el genio de los planos secuencia

Kenji Mizoguchi fue reconocido como uno de los directores de cine más influyentes del Siglo XX en todo el mundo, debido a su gran habilidad para realizar planos secuencia y contar historias impactantes.

Nació el 16 de mayo 1898 en Tokio, Japón.

Kenji creció en una familia de clase media en sus primeros años de vida. En 1904, una gran crisis económica afectó a Japón y él tuvo que irse a vivir junto con sus seres queridos a Asakusa, uno de los barrios más pobres de Tokio.

Su infancia estuvo llena de necesidades, su padre era un carpintero retirado que descargaba su frustración maltratando físicamente a su familia. Esto marcó a Kenji psicológicamente para el resto de su vida.

En la escuela nunca fue un alumno destacado, sus notas no eran las mejores y la única pasión que pudo encontrar en su vida fue la pintura, gracias a esta logró obtener una beca en una academia.

Después de graduarse, entró a trabajar como ilustrador publicitario en un periódico de la ciudad de Kōbe. Sin embargo, acabó perdiendo su empleo después de participar en una marcha violenta en 1918, una época en la que la se respiraba tensión política gracias a la Revolución Rusa.

En 1920 empezó a trabajar como actor en los estudios Nikkatsu, esta fue su primera conexión con el mundo del cine.

En 1922 dirigió su primera película, la cual se llamó ‘El día en el que regresó el amor’. Esta cinta tuvo una buena recepción por parte de la crítica, pero fue censurada por el Gobierno debido a que en ella Kenji mostraba sus convicciones comunistas.

A partir de allí, Kenji se dedicó a adaptar películas de otros idiomas al formato japonés.

Entre 1920 y 1930 grabó alrededor de 70 películas, en las cuales mostró posturas claras contra el totalitarismo que gobernaba a su país y también incursionó en la problemática social de la prostitución, un tema que estuvo presente constantemente en sus creaciones.

En 1936 lanzó al mercado la que sería su primera película realmente exitosa: ‘Las hermanas de Gion’.

Desde ese momentos sus películas empezaron a adquirir un tono ‘neorrealista’, propio de una época en la que Japón hacía una transición a la modernidad.

Con su cinta ‘La historia del último crisantemo’ logró ganar un premio otorgado por el Ministerio de Cultura. En este momento de su carrera también se caracterizó por la pulcra elaboración de sus planos secuencia y el uso de cámaras con lente gran angular en muchas de sus obras.

En los siguientes años creó clásicos del cine japonés como ‘La canción de la victoria’, ‘Los leales 47 Ronins’ (quizá su película más famosa) y ‘La espada Bijomaru’.

En 1945 lanza la películas ‘La victoria de las mujeres’ y ‘Arde mi amor’, en las que aboga por el voto femenino.

En 1950 se dio a conocer en el mundo occidental gracias al crítico y director, Jacques Rivette.

En 1952 y 1954 fue galardonado con el León de Plata en el Festival de Cine de Venecia por sus películas ‘Cuentos de la luna pálida’ y ‘El intendente Sansho y Los amantes crucificados’.

Entre 1953 y 1956 se consagra en occidente y logra crear su propio grupo de fanáticos de este lado del mundo.

El 24 de agosto de 1956, a sus 58 años, muere en Kioto a causa de una leucemia.

En la actualidad, Kenji Mizoguchi es considerado un maestro del cine japonés, junto a otros exponentes como Kurosawa, Ozu, Mikio Naruse y Masaki Kobayashi. A lo largo de carrera dirigió 89 películas, de las cuales solo 2 fueron a color.

Dos de sus más conocidos discípulos fueron Yasujirō Ozu y Akira Kurosawa.

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