El dictador que no sabía vestirse

14 de junio del 2013

Recriminaciones, orgullo por su obra y señalamientos hacen parte de la carta que Rojas Pinilla escribió cuando tuvo que dejar el poder.

Gustavo Rojas Pinilla, Kienyke

Gustavo Rojas Pinilla ha sido uno de los dos dictadores que ha tenido Colombia. Llegó al poder en un junio de 1953 y los abandonó cuatro más tarde. Justo un periodo presidencial. Se le acusó de demagogia, populismo, de persecución y asesinato. Pero también se acercó a las guerrillas, hizo obras como el Aeropuerto El Dorado, y varias carreteras. Un hombre sumamente creyente y conservador en su vida cotidiana Esta es parte de la carta con la que abandono su dictadura presidencial.

Colombianos

“Es a vosotros a los de firme carácter y lealtad  sincera, a quienes van dirigidas estas letras desde el exilio a que yo mismo he querido someterme, o lo que es igual, a la morada  que Dios me ha reparado, sino como pago a las buenas obras que ejecuté durante mi Gobierno, sí como premio a las rígidas disciplinas a que sometí mi espíritu…”

“Sé muy bien, pero por anticipado los perdono, que muchos de los que se desvelan por ser los primeros en darme los buenos días, o por sacudirme la guerrera, o por dármele brillo a las botas, ya vociferan y los índices de sus manos derechas encorvándose están de tanto acusarme por la espalda. ¡Más yo os perdono vampiros infernales, yo no soy juez para pediros cuentas, vuestras conciencias depravadas y groseras os ahogarán en el ignominioso fango de la desesperación y la muerte!”

“Mañana amanecerá y el sol cubrirá de resplandores una nueva etapa de vida ciudadana, y entonces el pueblo, mi pueblo al que amo por encima de todas las cosas terrenas,  dejará  su  cegués retornará la luz a sus ojos para que sin pasiones y halagos vea y palpe mi obra, obra que siempre estuvo inspirada en los más claros ideales de Patria

“Veréis entonces cuanto os dejé en vuestro provecho y para engrandecimiento del suelo colombiano, veréis carreteras, que en decenas de años de otros gobiernos no existieron; veréis escuelas en donde aprendieron a dar sus primeros pasos de patriotas centenares de niños campesinos, niños para quienes se abrió un futuro ancho de alegrías y esperanzas, como dulce en sueños de grandeza varonil!”.

Gustavo Rojas Pinilla, Kienyke

“Ya sé que la ignominiosa calumnia traspasó los linderos que solamente la caridad tierna y bondadosa había pisado con el único afán de llevar pan, abrigo y la blanca hostia de la esperanza de ver algún día resucitar a los muertos; porque en esa ciudad del dolor que se llama Agua de Dios y que es un purgatorio en vida, es la muerte en un perenne grito de rebelión; es la carne postrada en agonía esperando su liberación…”.

“Pueblo, quiero que sepáis que mi dignidad de hombre y gobernante este impoluta, sin que por esto desconozca que hay podido cometer muchos errores; pero lo que sí rechazo  enfáticamente, es que aquellos hayan sido cometidos deliberadamente, y mucho menos que hubiesen estado vestidos con el traje de etiqueta del apátrida vulgar”.

“Desde la tierra de la Madre Patria, os vuelvo a decir, que seguramente en mi gobierno se cometieron errores, pero no tan funestos como para decir, que a los grandes errores lo siguen las grandes rectificaciones”.

Por Paz, Justicia y Libertad,

Teniente General Gustavo Rojas Pinilla

Presidente de Colombia

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