Leandro Díaz, el rey de ‘la diosa coronada’

Foto: @DirComunicacion

Leandro Díaz, el rey de ‘la diosa coronada’

22 de Junio del 2017

Cuando Leandro murió Alfredo Gutierrez dijo: “el vallenato quedó con media alma”. De su autoría se registran más de 200 canciones, de las cuales dos se convirtieron en himnos: ‘Matilde Lina’ y ‘La Diosa coronada’. El compositor dijo alguna vez: “Creo que Dios no me puso ojos en la cara porque se demoró poniéndome ojos en el alma”.

La ceguera no fue un impedimento para Leandro. Desde niño tenía habilidades. Trató de convencer a la gente de ser clarividente. “Lo hice cuando estaba muchacho, buscando un pretexto para relacionarme con la gente, me metí de clarividente, pegaba mis pequeños aciertos a mi pequeña edad de 7 u 8 años. Pero esa no era mi virtud”, comento al diario El Tiempo.

Leandro nació el 20 de febrero de 1928 en el caserío Casa de Alto Pino en la jurisdicción de hato nuevo, La Guajira. Era ciego de nacimiento. Creció entre cafetales y cañedos que tenía su padre en La Guajira.

Cuando era joven se enamoró de Matilde Helina a quien le compuso la canción ‘Matilde Lina’ y se convirtió en una de sus composiciones más conocidas. Su amor no fue correspondido y se casó con Helena Clementina Ramos que fue la madre de sus cinco hijos.

Leandro admitió no haberle compuesto nada a su esposa: “Yo lo que hacía era ganarme la plata para llevársela –confesó–. Es que de todas las mujeres que yo traté, parece que me la hubieran hecho para mí. Yo podía hacer lo que quería hacer y jamás me mostró celos, ella era feliz porque la gente me quería”. Díaz fue reconocido por ser un hombre mujeriego.

La inspiración de ‘La diosa coronada’ llegó “cuando estaba joven, cuando no me conocían, cuando no tenía fe en mí, cuando pensaban que a un hombre faltándole la vista, le faltaba todo, y no merecía nada, ni siquiera cariño. Fue cuando llegué a una vereda donde había unas cuantas muchachas. Entre ellas, había una que sobresalía porque era ganadera, los padres eran ganaderos y económicamente vivían bien. Ella se creía superior a todas la muchachas y un día quise llegar a su casa y la noté muy extraña. Quise ser su amigo, pero me rehusaba porque yo era ciego”, agregó el cantante.

Y una mañana cualquiera –seguió relatando–, Díaz se fue al río donde le “vino la concentración mental” y la idea de que: “Esa muchacha se cree la diosa coronada”, fue de ahí de donde partió la canción. Esa misma noche tenía los versos y buscó precisamente a un hermano de ella, que era acordeonero para ensayar la canción y cantársela a la muchacha. “Ella se quiso ofender conmigo, pero fue peor todavía, la gente comenzó a querer la canción. Y le tocó ser mi amiga”, contó el compositor en una entrevista para El Tiempo.

Tiempo después ella se “hizo amiga mía, pero me fui de ese pueblo, no volví a tener charla con ella. Después, cuando la canción se hizo sentir, ella me andaba buscando y le mandé decir: ‘Dígale que vaya a buscar al rey querido’. Es que tenía novio y le decían así”, recordó Leandro.

Díaz recordó la ocasión en la que conoció a ‘Gabo’, “Fue cuando le brindaron una fiesta a Alfonso López Michelsen y Gabo vino a esa fiesta. Ahí fue donde me conoció a mí y ‘La diosa coronada’ fue la más pedida de toda la fiesta, él se quedó con la inquietud y dijo que era el vallenato más vallenato que había oído”. Más adelante, el mismo Marquez tomó uno de sus versos como epígrafe de su novela ‘El amor en los tiempos del cólera’.

En la 38ª versión del Festival de la Leyenda Vallenata, proclamaron a Leandro como “Rey a Vida del Festival de la Leyenda Vallenata” fue tal que la imagen de Díaz y su biografía estuvieron en las cajas de las ediciones especiales del whisky Old Parr.

Su hijo Ibo Luis Díaz recordó: “Mi padre y yo fuimos grandes amigos. Desde muy pequeño me convertí en su lazarillo, en un compañero permanente. Yo le aprendía cada frase cada cosa que él hacía”.

Leandro falleció en la madrugada del 22 de junio de 2013 a los 85 años, tras ser hospitalizado en la Clínica Cesar de Valledupar, de dolor muscular y una infección renal aguda.