Leonardo Posada, primer miembro de la UP asesinado

30 de agosto del 2018

El 30 de agosto de 1986, Leonardo Posada fue baleado en su ciudad, Barrancabermeja, Santander, por sicarios motorizados que lo abalearon. Ese día, inició una serie de crímenes contra dirigentes de la Unión Patriótica que acabaría en un genocidio impune del partido de izquierda más representativo del país en el siglo XX. La ascendencia fue […]

Leonardo Posada

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El 30 de agosto de 1986, Leonardo Posada fue baleado en su ciudad, Barrancabermeja, Santander, por sicarios motorizados que lo abalearon. Ese día, inició una serie de crímenes contra dirigentes de la Unión Patriótica que acabaría en un genocidio impune del partido de izquierda más representativo del país en el siglo XX.

La ascendencia fue la causante de sus ideales. Su papá y su mamá habían pertenecido y militado en el Partido Comunista. Leonardo Posada se unió a esa colectividad de izquierda cuando cursó estudios profesionales en la Universidad Nacional de Colombia.

Inició así su militancia política y después se trasladó a Barrancabermeja donde fue elegido concejal de la ciudad. Fue en la capital de Santander que se encontró con Luis Eduardo Garzón, futuro alcalde de Bogotá para ese momento, apodado Lucho y quien rápidamente se convirtió en el mejor amigo del político de izquierda.

En ese tiempo, el presidente Belisario Betancour asumió el cargo, su anuncio, el primer diálogo de paz con la guerrilla de las Farc. Un golpe no muy bien recibido por algunos militares, que, con el odio al comunismo a flor de pie, iniciaron vínculos con grupos paramilitares para continuar la guerra en contra del grupo guerrillero.

Fue durante esos diálogos que, como garantía para la oposición, se decidió la creación del partido Unión Patriótica con representantes comunistas que entendían la causa guerrillera. A ese partido se unió Leonardo Posada, como la mayor oportunidad para las ideas opositoras.

Pero desde su trabajo sindical en Barrancabermeja, los grupos paramilitares ya lo habían tachado como un enemigo. Continuó su carrera política y con la fuerza del partido consiguió una curul en la Cámara de Representantes por Santander, se radicó en Bogotá para ejercer el cargo.

En medio de las calles de la capital santandereana, en la esquina de la calle 50 con carrera 20, los sicarios le segaron la vida. Fue la primera víctima de ese ‘baile rojo’ como se apodó el plan armado contra dirigentes sindicales.

En conmemoración a su amigo y gestión política, el alcalde Lucho Garzón inauguró un colegio con su nombre en la localidad de Bosa.

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