Lolita Lebrón se tomó a fuego el Capitolio de EE.UU.

1 de agosto del 2018

Esperaba morir por Puerto Rico libre.

Lolita Lebrón

Lolita Lebrón pasó a la historia entre amores y odios, como todos los revolucionarios de mediados de los años 50, porque fue la primera y única mujer en atacar con armas de fuego el Capitolio del Congreso de Estados Unidos.

Puertoriqueña de nacimiento y alma, Lolita Lebrón nació el 19 de noviembre de 1919 en una familia humilde junto a cuatro hermanos. Estudió en la escuela Segunda Unidad Rural del barrio Bartolo y culminó su educación en el octavo grado. Sin embargo, se casó con el poeta Francisco Matos Paoli y junto a él viajó para establecerse en Nueva York.

Luego, por convicción política, se afilió al Partido Nacionalista de Puerto Rico. Una afiliación ideológica que se incrementó durante su vida en Estados Unidos por la discriminación y tras la Masacre de Ponce el 21 de marzo de 1937.

Pero Lolita sintió aún más identificación y necesidad de defender a su país cuando, durante plena Segunda Guerra Mundial, el gobierno norteamericano consideró necesario engrosar su ejército en el frente de guerra y para este fin entregó nacionalidad a los puertoriqueños. Los odiaban cuando llegaban a su territorio pero los amaban cuando podían portar un fusil.

Tiempo después de la Segunda Guerra, cuando el Che Guevara y Raúl Castro lograban la revolución de Cuba, el movimiento Nacionalista de Puerto Rico incrementó sus acciones. Decidieron atacar tres sitios estratégicos de Estados Unidos, el plan era certero y definitivo, no había vuelta atrás, Lolita Lebrón se inmolaría en el Capitolio Federal de Washington.

Junto a Rafael Cancel Miranda, Irving Flores y Andrés Figueroa Cordero se armaron para entrar a ese centro, tremendamente impenetrable por el clima de desconfianza y riesgo en medio de la Guerra Fría.

La idea del hecho era poner un precedente por la liberación de Puerto Rico. Entraron a las 2:32 p.m. en pleno debate sobre granjeros mexicanos y en el cual estaban presentes 243 representantes. En ese momento gritó: “Yo no vine a matar a nadie. Vine a morir por Puerto Rico!”, en ese momento empezó a disparar su pistola Luger agitándola. Cuando se acabaron los cartuchos, Lolita sacó una bandera de su país y la agitó pero esta nunca se desplegó completamente. “¡Viva Puerto Rico libre!”, gritó de nuevo.

No hubo muertos pero sí varios heridos, entre ellos el representante Alvin Bentley que resultó herido en el pecho.

Fue capturada junto a sus compañeros y sentenciada a pena de muerte. Sin embargo, el presidente Truman reversó la sentencia y ordenó una cadena perpetua. Finalmente, fue Jimmy Carter, agitado por la presión internacional, quien redujo la sentencia a 25 años de prisión.

Lolita salió y regresó a Puerto Rico, reconoció que las armas no eran la única forma de protesta y se plantó frente a la embajada de Estados Unidos para pedir la liberación de su país. Fue apresada en 2001 cuando cumplía 80 años y pagó 60 días de prisión.

Finalmente murió el 1 de agosto de 2010 a los 90 años. Grupos revolucionarios y de izquierda de América Latina la han recordado como una de las revolucionarias y mujeres más fervientes de la independencia hispana.

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