Los aforismos del filósofo que mató a Dios

Los aforismos del filósofo que mató a Dios

15 de octubre del 2013

Friedrich Nietzsche escribió una obra extremadamente personal, que comenzó con una novedosa y polémica interpretación del mundo antiguo que lo condujo a la crítica radical del cristianismo y del humanismo positivista de su época.

Nietzsche nació en Rócken, Sajonia, en 1844. Huérfano de padre desde los cinco años, se crió con su abuela, su madre, su hermana y dos tías. Estudió en el Gymnasium de Naumberg y, luego, en el internado de Pforta. De aquellos años juveniles datan las primeras evidencias de su precaria salud. “Según los registros del internado, Friedrich iba frecuentemente a la enfermería por diversas causas: dolores de cabeza, malestares estomacales, vómitos y diarreas, mostrando una fragilidad que sería una característica de toda su vida”, escribió Fernando Savater.

Uno de los aspectos más polémicos y por supuesto más sugestivos de la obra de Nietzsche es el referido al tema de la moral, en contra de las ideas cristianas,  pues no aceptaba como virtudes positivas que debamos ser humildes o que tengamos que apoyar a los más pequeños. Su pensamiento intenta desenmascarar una trama que han ido inventando los débiles como legitimación de su resentimiento contra los fuertes.

Sus aforismos aluden a la perspectiva de un suceso, de un momento histórico y de un per­sonaje. Están escritos con mucha fuerza, a veces con una ironía feroz. Aquí una selección.

“En la venganza, como en el amor, la mujer es más bárbara que el hombre”. Más allá del bien y del mal.

“El ateísmo es la consecuencia de una “elevación del hombre”. Filosofía general.

“Imaginar la alegría ajena y regocijarse con ella es el mayor privilegio de los animales superiores”. Humano, demasiado humano.

“Debemos dejar de ser hombres que rezan, para ser hombres que bendicen”. Así habló Zaratustra.

Frederich Nietzche,

En su 44 cumpleaños, Nietzsche tuvo un colapso mental. Ese día fue detenido tras haber provocado algún tipo de desorden público, perdida ya la razón, por las calles de Turín.

“Los alemanes son un pueblo peligroso. Se comprenden en la embriaguez”. Filosofía general y Más allá del bien y del mal.

“…¿serían nuestros amigos si nos conociesen bien?… “. Humano, demasiado humano.

“Lo que se hace por amor se hace también más allá del bien y del mal”. Más allá del bien y del mal.

“La frase más púdica que yo he oído: “En el verdadero amor, el alma es la que envuelve al cuerpo.” Más allá del bien y del mal.

“Se debe hacer la prueba de cuál de nuestros amigos y de aquellos que “se interesen por nosotros” se mantiene firme: hay que tratarlo mal alguna vez”. Tratados filosóficos.

“Al que habla de su nobleza, le debemos preguntar: ¿No tienes entre tus antepasados ningún hombre violento, ávido, extravagante, malo, cruel?”. Humano demasiado humano.

“Entre los extranjeros se puede oír que los judíos no es lo más desagradable que encuentran en Alemania”. Tratados filosóficos.

“En los hijos de los grandes genios estalla la locura; en los de los grandes virtuosos, la idiotez, observa Aristóteles. ¿Quería de este modo invitar a los hombres excepcionales al matrimonio?”.  Aurora.

“En todas las instituciones donde no penetra el aire de la plaza pública crece, como un hongo, una corrupción inocente (por ejemplo, en las corporaciones de sabios y en las academias)”. Humano, demasiado humano.

“Al admirar demasiado las virtudes ajenas se puede perder el sentido de las propias, y no ejerciéndolas, olvidarlas completamente, sin poder reemplazarlas por las ajenas”. Humano, demasiado humano.

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Dirigida por el brasilero Júlio Bressane, “Días de Nietzsche en Turín”, es un retrato íntimo y original sobre la estadía del filósofo alemán Friedrich Nietzsche en Turín, en 1888 (el último año de lucidez en su vida).

“Muchos favores no inspiran gratitud, sino deseos de venganza, y cuando no se olvida un pequeño favor, éste acaba por convertirse en roedor gusano”. Así habló Zaratustra.

“El amor y la crueldad no son cosas opuestas: siempre se encuentran juntos en los caracteres más firmes y mejores”. Tratados filosóficos.

“El cristianismo fue, desde su origen, esencial y radicalmente, saciedad y disgusto de la vida, que no hacen más que disimularse y solazarse bajo la máscara de la fe en “otra” vida, en “una vida mejor”. El origen de la tragedia.

“Fácil es comprender que a nadie concedo el derecho de hacer suyas estas apreciaciones mías; y no debe serle lícito a cualquier plebeyo no respetable, como los que pululan en el seno de la sociedad moderna, pronunciar un nombre tan grande como el de Ricardo Wagner, ni para encomiarle ni para censurarle”. Ecce homo.

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